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La joven asesinada de 47 puñaladas por un “vecino ejemplar” mientras se preparaba para salir con Ashton Kutcher

Ashley Ellerin, una estudiante de moda de 22 años, fue brutalmente asesinada a puñaladas por su vecino Michael Gargiulo la noche del 21 de febrero de 2001, minutos antes de una cita pactada con el actor Ashton Kutcher, quien llegó tarde y se retiró al confundir las manchas de sangre con vino derramado.

Aquella noche, Kutcher debía pasar a buscar a Ellerin a las ocho para asistir a una fiesta posterior a los premios Grammy. Una invitación de último momento lo demoró. A las 20:24, la joven llamó a su compañera de departamento para avisar que acababa de salir de la ducha y que se estaba secando el pelo. Fue su última comunicación. Cuando el actor llegó cerca de las diez y media de la noche, tocó la puerta sin éxito, se asomó por la ventana y vio manchas rojas en la alfombra que atribuyó a un festejo anterior. Se fue. El cuerpo sin vida de Ellerin yacía dentro, con 47 puñaladas, una de ellas tan profunda en el cuello que casi la decapitó.

Michael Gargiulo era el vecino que meses antes se había ofrecido a cambiarle una llanta pinchada. Bajo una fachada de técnico de calderas y padre de familia ejemplar, ocultaba un historial de violencia que había comenzado en Illinois en 1993, cuando asesinó a Tricia Pacaccio, de 18 años, frente a la puerta de su casa. La investigación quedó estancada por falta de un sospechoso con quien cotejar el ADN hallado en las uñas de la víctima. Cinco años después, los padres de Pacaccio abrieron la puerta de su casa y se encontraron con Gargiulo, que preguntaba por el marido; lo invitaron a pasar y esperó una hora en la cocina sin que supieran que tenían delante al asesino de su hija.

En Los Ángeles, Gargiulo continuó su serie de crímenes. En 2005 mató a Maria Bruno, de 32 años, con 17 puñaladas mientras dormía; le mutiló los senos y le extrajo los implantes mamarios. En 2008 atacó a Michelle Murphy, que logró resistir y forcejear. Gargiulo se cortó con su propio cuchillo y dejó un rastro de sangre que permitió identificarlo. Fue detenido el 6 de junio de ese año, quince años después de su primer crimen documentado.

Con su arresto, los investigadores reabrieron el caso de Ashley Ellerin, archivado durante siete años. En 2019, Gargiulo fue juzgado en uno de los procesos por asesinato serial más extensos de la historia reciente de California. Kutcher declaró como testigo para fijar la ventana temporal del crimen: entre la última llamada de la víctima y su llegada al departamento transcurrieron poco más de dos horas. Murphy, la única sobreviviente, fue la testigo central de la acusación. En agosto de ese año, el jurado declaró a Gargiulo culpable de los asesinatos de Ellerin y Bruno, y del intento de homicidio contra Murphy. En julio de 2021, el juez Larry Fidler lo condenó a muerte. “Dondequiera que el señor Gargiulo iba, la muerte y la destrucción lo seguían”, sentenció. Gargiulo se declaró inocente hasta el final y permanece en el corredor de la muerte, en un estado donde rige una moratoria de ejecuciones desde 2019.

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