El Ministerio de Seguridad nacional oficializó el despliegue de las fuerzas federales para custodiar al Sumo Pontífice durante su gira pastoral por el país, conformando centros operativos exclusivos para Buenos Aires y Córdoba.
El Gobierno nacional formalizó el esquema de seguridad y el amplio despliegue de custodia que se implementará de cara a la inminente visita de Su Santidad el papa León XIV a la República Argentina. Este acontecimiento histórico, programado para desarrollarse entre el 8 y el 11 de noviembre, forma parte de un extenso Viaje Apostólico que también incluirá pasos estratégicos por las repúblicas de Uruguay y Perú, según lo había anunciado oficialmente la Oficina de Prensa de la Santa Sede a principios del mes de agosto. Ante la magnitud del evento religioso y la masiva movilización de fieles que alterará el pulso urbano, el Ministerio de Seguridad de la Nación dispuso medidas operativas excepcionales.
Mediante las Resoluciones ministeriales 898/2026, 899/2026 y 900/2026, firmadas por la ministra Alejandra Monteoliva, la administración central dispuso la convocatoria del Comando Unificado Federal. El objetivo de esta compleja estructura logística es coordinar al detalle las tareas en el terreno para garantizar el orden público y la integridad física de las comitivas. Para optimizar el despliegue territorial, la cartera determinó la creación de tres comandos específicos, rigurosamente adaptados a las exigencias topográficas y demográficas de cada jurisdicción que recorrerá el Sumo Pontífice en su nutrida agenda pastoral.
Estos centros operativos estratégicos fueron segmentados de la siguiente manera: en primer lugar, el Comando Unificado Federal para la Ciudad Autónoma de Buenos Aires; en segundo término, el Comando Unificado Federal Buenos Aires, que focalizará su atención táctica en las concurridas localidades de Luján y Claypole; y finalmente, el Comando Unificado Federal Córdoba. Todas estas estructuras operarán bajo la conducción política del esfuerzo nacional de policía. Sus metas innegociables radican en preservar la paz social, blindar la protección personal del papa León XIV, resguardar a las diversas delegaciones extranjeras y proteger los objetivos federales estratégicos.
Para materializar estas premisas, se establecieron estrictos esquemas de control y vigilancia permanente. El cerrojo táctico incluirá a las principales terminales de transporte, redes aeroportuarias, grandes corredores viales, sedes diplomáticas e incluso los establecimientos penitenciarios que el líder de la Iglesia Católica visitará durante su estadía en nuestro país.
La coordinación general del dispositivo recaerá sobre el titular de la Subsecretaría de Despliegue Territorial, área dependiente de la Secretaría de Seguridad Nacional. El músculo operativo estará conformado por efectivos de todas las fuerzas federales, integrando armónicamente a la Policía Federal Argentina (PFA), la Gendarmería Nacional (GNA), la Prefectura Naval (PNA) y la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA). A su vez, el Servicio Penitenciario Federal tendrá un rol protagónico debido a las actividades intramuros. A este robusto entramado se invitó a las carteras de seguridad de CABA, la Provincia de Buenos Aires y Córdoba para aportar enlaces locales con poder de decisión inmediata en la calle.
Debido a la innegable trascendencia diplomática de la gira, las normativas regulan minuciosamente la intervención de los agentes de seguridad del Vaticano. El Gobierno estableció un canal de diálogo permanente con la Guardia Suiza Pontificia para coordinar la cápsula de protección inmediata del Papa. Sin embargo, las autoridades nacionales aclararon taxativamente que la presencia de esta emblemática fuerza vaticana no implicará su incorporación orgánica a los comandos locales ni alterará en absoluto las cadenas de mando policiales argentinas. Este delicado engranaje protocolar se completará sumando a representantes directos de la Secretaría General de la Presidencia, Cancillería, la Casa Militar y la Nunciatura Apostólica.






