sábado, julio 18, 2026

Las contradicciones de Trump debilitan a EE.UU. e impulsan el avance económico de China

A más de un año y medio del regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, su errática política de aranceles y sanciones no ha logrado contener a China, que consolida su liderazgo en el comercio global y expande su influencia económica y diplomática.

Las promesas de Trump de «resetear» la relación con Beijing no se cumplieron. Por el contrario, su administración exhibe marcadas contradicciones. En febrero, el Pentágono incluyó en una lista negra a Alibaba, pero la empresa demandó al gobierno por falta de pruebas y violación al debido proceso. Días después, el propio Trump autorizó la venta de chips avanzados de Nvidia al gigante asiático, los mismos que el Departamento de Justicia había calificado como una amenaza a la seguridad nacional. A esto se suman controles de exportación suspendidos cuando Beijing utilizó su dominio en el mercado de tierras raras como herramienta de presión, y aranceles invalidados por un fallo de la Corte Suprema.

Mientras Estados Unidos se enreda en sus propias contradicciones, China alcanzó en el primer semestre de 2026 un récord histórico en su comercio exterior de 3,75 billones de dólares, un 16,9% más que el año anterior. Sus exportaciones de productos de alta tecnología crecieron un 39% y las vinculadas a la transición verde, como baterías de litio y vehículos eléctricos, registraron alzas superiores al 30 por ciento. Aunque su economía muestra signos de desaceleración en el consumo interno –el PIB creció 4,3% interanual entre abril y junio, por debajo del 5% del primer trimestre–, Beijing se enfoca en estimular la demanda doméstica y expandir su presencia en mercados emergentes. Su comercio con América Latina y África creció un 16,2% y un 19,6% respectivamente.

La renovada guerra en Medio Oriente y el controvertido manejo estadounidense del bloqueo en el estrecho de Ormuz no hicieron más que beneficiar a Beijing. Aunque China fue uno de los países más afectados por el cierre de la vía, el posterior alivio de sanciones a Irán le garantizó acceso a petróleo a mejores precios y contratos de reconstrucción multimillonarios. La improvisación de Washington erosionó la confianza de sus aliados, mientras Beijing se proyecta como un actor cada vez más decisivo en Asia y el resto del mundo.