Sin un registro oficial ni lineamientos de la Cancillería, el Ministerio de Defensa o las Fuerzas Armadas, numerosos argentinos se alistan para combatir por Ucrania en la guerra contra Rusia, en muchos casos a cambio de pagos que pueden alcanzar los 10.000 dólares mensuales. Una investigación periodística reveló las identidades de varios de los caídos en combate y denunció la existencia de redes de reclutamiento que operan bajo la fachada de ofertas laborales.
Según el sitio Tektónikos, entre los argentinos muertos en el frente se encuentran José Adrián «Rogy» Gallardo, de 53 años; Ariel «Merlo» Achor, de 25; y Mariano «Sisu» Franco, de 47. Antes habían caído Emmanuel «Coca» Vilte, de 39 años, que combatía desde 2022, y Cristian «Machete» Airala, misionero de 27 años con experiencia en el Ejército argentino, que falleció junto a dos colombianos tras un ataque con drones y misiles en Járkov. Apenas se conoce el caso de un retornado: Julián Nieto, de 30 años, que volvió al país con un ojo menos. Uno de los referentes de los argentinos que viajaron a pelear a cambio de una paga es Fabián «Gringo» Castro, de 46 años.
La Argentina carece de legislación específica sobre el tema, a diferencia de Colombia, que este año aprobó una ley que incorpora la Convención Internacional contra el Reclutamiento, la Utilización, la Financiación y el Entrenamiento de Mercenarios de la ONU. La embajada de Rusia en Buenos Aires se pronunció sobre el fenómeno y señaló que «la práctica de reclutar ‘soldados de fortuna’ es contraria al derecho internacional». En un comunicado, la sede diplomática denunció que «desde el inicio de la operación militar especial, el régimen de Kiev ha intentado reclutar masivamente a extranjeros» y que «la mayoría de los ‘voluntarios’ mueren en zonas de combate».
El informe de Tektónikos advierte además sobre la operatoria de las redes de reclutamiento: «Bajo la fachada de ofertas laborales —muchas veces en seguridad privada o servicios especializados— ofrecen salarios que pueden alcanzar los 10.000 dólares mensuales, cerca de 40 millones de pesos. De acuerdo con testimonios, en varios casos estos ofrecimientos derivan en situaciones que se acercan a la trata internacional de personas, engaños, restricciones a la movilidad y permanencias forzadas en zonas de combate».





