miércoles, septiembre 9, 2026

La industria cayó 5% en julio y los economistas advierten recesión

La actividad industrial cayó 5% mensual desestacionalizada en julio, según el Indec, profundizando una tendencia negativa que lleva tres meses consecutivos de caída y que, según consultoras, podría derivar en la destrucción de 100.000 empleos industriales durante 2026.

La actividad industrial se desplomó 5% mensual desestacionalizada en julio, cayó 4,9% contra el mismo mes del año pasado y acumula una contracción del 2,6% durante los primeros siete meses de 2026, según informó el Indec. El dato mensual es particularmente fuerte porque corta la tenue recuperación que había mostrado el sector en mayo y junio.

La serie tendencia ciclo del Indec cayó 0,9% en julio, después de retroceder 0,7% en junio y 0,4% en mayo. Es decir, la pendiente negativa se profundizó durante tres meses consecutivos, lo que marca un quiebre en la tendencia. «Pasamos del amesetamiento que teníamos, aún con valores bajos, a la caída», señaló el economista Martín Pollera, del Grupo Atenas.

El deterioro fue prácticamente generalizado. De las 16 divisiones manufactureras, 15 cayeron respecto de junio. La única excepción fue refinación de petróleo, que avanzó 1,7%. Entre las bajas más pronunciadas estuvieron muebles y colchones con una caída del 13,9%, maquinaria y equipo 9,2% y productos químicos 8,3%.

La comparación interanual revela además la profundidad del daño en algunas ramas. Maquinaria y equipo cayó 26,7%, otros equipos, aparatos e instrumentos se hundió 31,4%, prendas de vestir, cuero y calzado retrocedieron 15,9%, textiles 13% y minerales no metálicos 12,6%. El caso de la maquinaria agropecuaria es todavía más estridente: la producción se derrumbó 46,6% contra julio del año pasado.

Construcción y cadena de pagos

La construcción completa el cuadro. El índice de la construcción cayó 4,6% mensual desestacionalizado y 4,5% interanual en julio y se encuentra 25% por debajo de noviembre de 2023. Además, el 75% de las empresas constructoras consultadas espera un estancamiento de las obras privadas durante los próximos meses.

El economista Martín Pollera puso especial atención sobre la construcción porque allí los problemas financieros tienen capacidad de retroalimentar rápidamente la caída. Según un informe de su equipo, los atrasos en la cadena de pagos aparecen como un problema para el 24,2% de las empresas de obra pública y para el 12,1% de las dedicadas a obra privada. «O sea, el doble de incidencia donde el comitente es el Estado», señaló.

La proyección de pérdida de empleos

La consultora I+D, dirigida por el exjefe de economistas de la UIA Martín Coatz, proyecta que 2026 terminará con 3.300 empresas industriales menos y una pérdida de 100.000 puestos de trabajo directos e indirectos. Sólo en mayo desaparecieron más de 400 establecimientos industriales, el mayor registro mensual desde 2019, y durante los primeros meses del año ya se habían perdido casi 1.500. El problema excede a las fábricas: el sector privado formal perdió casi 138.000 asalariados durante el mismo período.

Coatz identifica además una economía cada vez más fragmentada. Minería e hidrocarburos crecieron más de 40% respecto de 2022 y la actividad agropecuaria más de 10%, mientras industria y construcción se encuentran más de 10% abajo. Los sectores que mejor funcionan representan apenas el 8% del empleo asalariado formal; industria, construcción y comercio, que explican casi la mitad del empleo, son justamente los que muestran el peor desempeño.

El «torniquete financiero»

El informe de I+D describe el pasaje del «efecto sándwich» a un «torniquete financiero»: a la combinación de demanda deprimida y costos crecientes se agregó el endurecimiento de las condiciones de financiamiento. Según I+D, para sostener el dólar alrededor de $1.500, el Gobierno recurrió a un apretón monetario que dejó la curva de tasas en un escalón superior, lo que se traslada a los adelantos bancarios y al descuento de cheques que utilizan las Pyme para financiar capital de trabajo, justo cuando unas 4.000 industrias se encuentran en mora.

El riesgo señalado por Coatz es que el mecanismo vuelva a intensificarse durante el último cuatrimestre. Con una menor liquidación del agro, si el equilibrio cambiario requiere nuevamente tasas más altas, el problema financiero puede terminar convirtiendo capacidad ociosa en cierre de empresas.