El presidente Luiz Inácio Lula da Silva prohibió este viernes las apuestas deportivas y los casinos en línea en todo Brasil mediante un decreto que busca frenar el endeudamiento de los hogares, en una medida que golpea directamente al fútbol profesional, donde 14 de los 20 clubes de la primera división tienen a una casa de apuestas como patrocinador principal. Los contratos suman más de R$ 1.143 millones anuales.
El decreto alcanza a las plataformas de apuestas digitales y también establece restricciones para la publicidad de las empresas del sector. El Gobierno brasileño presentó la decisión como una respuesta al impacto del endeudamiento de los hogares asociado a las apuestas. El ministro de Hacienda, Dario Durigan, afirmó que se trata de un problema de salud pública. “Nos enfrentamos a un problema de salud pública relacionado con las apuestas en línea. Es un problema grave”, señaló durante el anuncio.
Según los datos difundidos por el Gobierno, más de 60.000 millones de reales fueron destinados desde los hogares hacia empresas de apuestas legales. La medida entra en vigencia con su publicación oficial, aunque deberá ser convalidada por el Congreso en un plazo máximo de 120 días para mantener su validez. Además, el Ejecutivo anunció que enviará al Parlamento un proyecto de ley, bajo un régimen de urgencia, para incorporar la actividad al Código Penal.
El calendario de la transición
El decreto establece plazos precisos para el cierre del mercado: hasta el 5 de octubre los apostadores podrán retirar voluntariamente los valores disponibles en las plataformas; a partir del 6 de octubre los sitios de apuestas saldrán del aire; y entre el 9 y el 14 de octubre los bancos devolverán a los usuarios los recursos que aún permanezcan en las cuentas de las casas de apuestas.
Durigan sostuvo que las apuestas causan “angustia, vergüenza” a las personas y que el Gobierno busca proteger a las familias. Tres de cada cuatro adultos brasileños apoyan la prohibición de las apuestas online, según una encuesta de Atlas y Bloomberg, mientras que ocho de cada diez hogares brasileños enfrentan algún tipo de deuda, según datos publicados en agosto por la Confederación Nacional del Comercio.
El golpe al fútbol brasileño
La decisión también afecta al deporte, especialmente al fútbol profesional, debido al peso que tienen las casas de apuestas como patrocinadores de los clubes. Trece de los 20 equipos de la primera división masculina tenían a una empresa de apuestas como principal patrocinador de sus camisetas. Las compañías también mantienen acuerdos publicitarios con futbolistas y otras figuras del deporte.
El impacto va más allá de los contratos principales. Las dos principales competencias del país, el Campeonato Brasileño y la Copa de Brasil, tienen sus naming rights vinculados a Betano. Además, varios equipos de la Serie B también tienen acuerdos con casas de apuestas.
La reacción de los clubes
Clubes como Flamengo y Palmeiras ya habían manifestado su preocupación cuando trascendió que el Gobierno analizaba prohibir las apuestas. Flamengo sostuvo, tras conocerse la decisión, que el cambio tendrá consecuencias sobre distintas disciplinas deportivas: “Este cambio asesta un golpe fuerte al deporte brasileño”, expresó el club, que advirtió que el impacto alcanzaría al fútbol profesional, las divisiones juveniles, el fútbol femenino y los deportes olímpicos.
“No se puede crear una regla, llevar a empresas e instituciones a asumir compromisos con base en ella y, de un día para otro, cambiar todo el marco regulatorio”, afirmó el Flamengo en un comunicado. El presidente del club, Luiz Eduardo Baptista, advirtió que el fútbol brasileño podría perder cerca de R$ 2,5 mil millones en ingresos con la prohibición.
El Fluminense también se manifestó. Su presidente calculó un impacto superior a los R$ 100 millones con la medida. El club pidió un período de transición antes de la entrada en vigencia definitiva del decreto.
La presión del sector
Las empresas de apuestas notificaron a Globo, Band y RedeTV! sobre la posible rescisión de contratos publicitarios si se imponía una prohibición total. El mercado de apuestas es hoy uno de los mayores anunciantes de la televisión abierta: en agosto, según Tunad, fueron R$ 153 millones invertidos en comerciales y patrocinios. Las compañías también enviaron notificaciones a clubes de la Serie A sobre el posible rompimiento contractual y preparan acciones judiciales contra el Gobierno.
En los mercados internacionales, la medida tuvo un impacto inmediato: la sueca Kambi cayó hasta un 6,7% en la Bolsa de Estocolmo, mientras que Evolution y otras empresas de casinos online también registraron pérdidas. Las cinco principales empresas del sector acumularon pérdidas de mercado por 38.510 millones de euros con el endurecimiento regulatorio.
El debate sobre el mercado ilegal
Especialistas y entidades del sector advierten que la prohibición podría empujar a los apostadores hacia el mercado clandestino. Según las casas de apuestas, el mercado ilegal ya responde por el 41% del volumen apostado en el país y podría absorber el 100% con la prohibición. La Asociación Nacional de Juegos y Loterías (ANJL) advirtió que prohibir los casinos online podría aumentar esa participación a entre el 78% y el 82%, trasladando entre R8.200millonesyR 19.100 millones en actividad anual a plataformas no autorizadas y reduciendo la recaudación fiscal entre R3.600millonesyR 7.400 millones.
El Gobierno, por su parte, anunció que intensificará el combate a las plataformas que continúen operando después del 6 de octubre. “A partir de esa fecha, las empresas dejan de existir completamente”, afirmó Durigan.
El contexto político y electoral
El decreto fue anunciado a nueve días de la primera vuelta de las elecciones presidenciales brasileñas, prevista para el 4 de octubre. La decisión generó cuestionamientos de sectores vinculados con las apuestas y el deporte, que plantearon posibles efectos económicos y advirtieron sobre un eventual crecimiento del mercado ilegal.
En el entorno de Lula hay consenso de que la medida tendrá un impacto positivo para el candidato petista en las urnas, ya que el asunto moviliza a gran parte del electorado. Lula justificó la decisión como una respuesta al mayor endeudamiento familiar, la angustia y los problemas de salud mental asociados a las apuestas. “O sacamos el tumor o él nos mata”, declaró el presidente al anunciar la medida.
El antecedente de la regulación
La decisión representa un cambio respecto del esquema que Brasil había establecido en los últimos años. Las apuestas deportivas fueron legalizadas en 2018 mediante la Ley 13.756, durante el gobierno de Michel Temer. Posteriormente, el Gobierno de Lula avanzó con un sistema de regulación, autorizaciones e impuestos. La legislación vigente había establecido las apuestas de cuota fija como una modalidad lotérica de servicio público exclusivo de la Unión.
Hasta las últimas semanas, el Gobierno brasileño continuaba reforzando los mecanismos de control sobre el sector. En septiembre, el Ministerio de Hacienda publicó nuevas medidas para prevenir y bloquear transacciones vinculadas con operadores ilegales. La rápida expansión del mercado había llevado además a implementar restricciones para determinados grupos: desde agosto, beneficiarios de programas sociales como Bolsa Família, BPC y Fies no pueden abrir ni mantener cuentas en casas de apuestas autorizadas. Más de 3 millones de beneficiarios de programas sociales ya fueron bloqueados de las plataformas de apuestas.









