viernes, septiembre 25, 2026

Berlín gira a la izquierda: Die Linke gana con el apoyo de las juventudes

Die Linke (La Izquierda) ganó las elecciones en Berlín con el 25,7% de los votos, duplicando su resultado anterior y poniendo fin a décadas de alternancia entre conservadores y socialdemócratas, impulsada por el apoyo mayoritario de los jóvenes y una campaña centrada en la crisis de la vivienda. Elif Eralp, abogada e hija de refugiados turcos, se perfila como la primera alcaldesa de origen inmigrante de la capital alemana.

El partido Die Linke (La Izquierda) se impuso este domingo en las elecciones al Parlamento regional de Berlín con el 25,7% de los votos, más del doble que en los comicios de 2023 (12,2%), convirtiéndose por primera vez en la fuerza más votada de la capital alemana. El resultado rompe una alternancia de décadas entre la Unión Demócrata Cristiana (CDU) y el Partido Socialdemócrata (SPD) al frente del gobierno berlinés y supone un giro histórico en el panorama político de la ciudad.

La victoria de Die Linke, liderada por Elif Eralp, obtuvo un respaldo especialmente contundente entre el electorado joven. La candidata, abogada de 45 años e hija de refugiados turcos que huyeron del golpe militar de 1980 en su país, ha sido comparada con Zohran Mamdani, el alcalde de Nueva York, por su perfil progresista y su capacidad de conectar con los votantes jóvenes. Eralp ha convocado a «defender por igual el valor de la vida humana tanto de la comunidad judía como de la población palestina» en Alemania, un mensaje que, según analistas, ha resonado profundamente en una juventud movilizada contra la represión de la protesta social.

Resultados oficiales y composición del nuevo parlamento

Según el resultado oficial provisional, la composición del nuevo Parlamento de Berlín (Abgeordnetenhaus) quedó configurada de la siguiente manera:

Partido Porcentaje Escaños
Die Linke (La Izquierda) 25,7% 47
CDU (Unión Demócrata Cristiana) 18,8% 35
AfD (Alternativa para Alemania) 16,3% 29
Grüne (Los Verdes) 14,3% 26
SPD (Partido Socialdemócrata) 12,1% 22
FDP (Partido Liberal) 2,5% 0
BSW (Bündnis Sahra Wagenknecht) 4,7% 0

Fuente: Resultados oficiales provisionales

La participación electoral fue del 74,2%, significativamente superior a la de los comicios anteriores. El SPD, que perdió más de seis puntos porcentuales, obtuvo su peor resultado histórico en una elección a la Abgeordnetenhaus, cayendo al quinto lugar por detrás de la ultraderechista AfD y Los Verdes. La CDU, que gobernaba en coalición con los socialdemócratas, perdió más de nueve puntos porcentuales y su candidato, Stefan Evers, no logró contener el avance de Die Linke. Tanto el FDP como el BSW, la formación liderada por Sahra Wagenknecht, no superaron el umbral del 5% necesario para entrar al parlamento regional.

Las claves del triunfo de Die Linke

El ascenso de Die Linke se explica por una combinación de factores que van más allá de su tradicional bastión en el este de la ciudad. La victoria de Eralp es la primera de la izquierda radical en una capital alemana y rompe el relato de que el descontento con los partidos tradicionales beneficia únicamente a la ultraderecha.

La crisis de la vivienda como eje central

El principal motor de la campaña de Die Linke fue la crisis habitacional. Berlín, como otras grandes ciudades europeas, enfrenta un proceso de gentrificación acelerada que ha disparado los precios de los alquileres y de los inmuebles. Según la información recabada, el 51% de los berlineses se muestra en contra de expropiar a grandes empresas inmobiliarias como Deutsche Wohnen, un porcentaje que contrasta con el 57,6% que en 2021 votó a favor en el referéndum «Deutsche Wohnen & Co enteignen». Sin embargo, entre los votantes de Die Linke, el apoyo a la expropiación asciende al 72%. La propuesta de la formación de izquierda, que incluye la socialización de más de 200.000 viviendas en manos de grandes conglomerados inmobiliarios, ha calado especialmente entre los jóvenes y las familias trabajadoras que ven peligrar su permanencia en la ciudad.

El apoyo de las juventudes y los nuevos temas de campaña

Die Linke se ha convertido en el partido preferido de los jóvenes berlineses. Además de la vivienda, su defensa del derecho a la protesta y su postura crítica con el gobierno israelí en el conflicto palestino han sido decisivas. «Por la responsabilidad por el Holocausto, Alemania entiende que defender al Estado israelí es una ‘razón de Estado’ y eso incluye la represión y criminalización de las protestas palestinas. Die Linke llevó como candidata a una mujer con raíces migrantes que llama a defender tanto la vida judía como la vida palestina en Alemania, lo cual cala hondo en una juventud muy comprometida con la causa palestina y con la denuncia a la represión de la protesta», explica Valeria Vegh Weis, abogada penalista y criminóloga argentina residente en Berlín.

La formación también propone medidas de justicia social como la igualdad salarial entre géneros y se opone a las reformas de la ultraderecha que buscan reducir las licencias por cuidados. Otra de sus propuestas innovadoras es la creación de «cantinas barriales» —similares a los restaurantes comunitarios propuestos por Mamdani en Nueva York— donde se puede comer saludablemente por unos 3 euros, una medida que busca aliviar el costo de vida y fomentar la cohesión social.

La reacción de los partidos tradicionales y el contexto alemán

El resultado electoral ha sacudido el panorama político alemán. El canciller federal y líder de la CDU, Friedrich Merz, calificó la derrota en Mecklemburgo-Pomerania Occidental —donde su partido quedó fuera del parlamento regional por primera vez en su historia— como un «desastre», y el resultado en Berlín, aunque «decente», también supone un duro golpe para su formación. Merz ha rechazado dimitir y ha prometido impulsar reformas a nivel federal para revertir la tendencia.

El ascenso de la ultraderechista AfD, que ganó en Mecklemburgo-Pomerania Occidental con el 38,2% de los votos y en Berlín se consolidó como tercera fuerza con el 16,3%, evidencia una profunda fractura en el sistema de partidos alemán. Mientras que en el este del país la AfD capitaliza el malestar social y económico, en Berlín, una ciudad con una fuerte tradición intercultural, Die Linke ha logrado canalizar el descontento hacia una propuesta de derechos sociales y urbanos.

El desafío de la coalición

A pesar de la victoria, Elif Eralp no tiene asegurada la alcaldía. Para gobernar, Die Linke necesita formar una coalición con Los Verdes y el SPD, que en conjunto suman 95 escaños de los 159 del parlamento, una mayoría suficiente. Sin embargo, las negociaciones no serán sencillas. El principal escollo es la expropiación de grandes inmobiliarias, a la que el SPD se opone frontalmente.

Además, sobre Die Linke pesan acusaciones de antisemitismo por parte de algunos sectores de sus filas, lo que ha generado críticas entre sus potenciales socios de gobierno. Eralp ha reiterado su compromiso con la comunidad judía de Berlín, pero las tensiones persisten. Si las conversaciones con el SPD y Los Verdes fracasan, existe la alternativa de una coalición «Kenia» (CDU, SPD y Verdes), aunque esta tendría una mayoría muy ajustada y encontraría una fuerte resistencia interna en ambos partidos.

El contexto económico y social de la victoria

El resultado electoral se produce en un contexto de recesión económica en Alemania, que acumula tres años de crecimiento negativo, con un aumento del precio de los alimentos y la energía, y un desmantelamiento progresivo del Estado de bienestar. «Los partidos centrales que han estado gobernando al país desde 1945 muestran que no están pudiendo tener un manejo de la economía, están recortando las políticas que quedaban del Estado de bienestar y aumentando la jornada laboral», señala Valeria Vegh Weis.

La victoria de Die Linke en Berlín y el avance de la AfD en el este son dos caras de una misma moneda: el rechazo a los partidos tradicionales. Pero mientras la ultraderecha canaliza el descontento hacia la xenofobia y el nacionalismo, la izquierda berlinesa ha logrado articular una respuesta basada en la justicia social, la vivienda asequible y la defensa de la diversidad. «Pinta tu aldea y pintarás el mundo. En un mundo globalizado e hiperviolento, escuchar parece ser la única salida», concluye la crónica original.