miércoles, noviembre 4, 2026

Demócratas arrebatan a Trump el control del Congreso

Los demócratas ganaron el Senado y la Cámara de Representantes de Estados Unidos en las elecciones de medio término del martes 3 de noviembre de 2026, según informó este miércoles 4 de noviembre el diario La Nación, y quitaron a los republicanos el control del Congreso durante el mandato de Donald Trump.

La reacción de Trump

Trump escribió en Truth Social: “¡Yo no aparecía en la boleta electoral y, si hubiera aparecido, hubiéramos ganado por una victoria aplastante!”. El texto recuerda que, durante la campaña, el presidente había pedido a sus simpatizantes que fingieran que figuraba en las boletas.

Poco después dijo a periodistas de The New York Times que estaba “absolutamente dispuesto a aceptar los resultados” y que esperaba trabajar con los demócratas: “Probablemente llegaremos a algún acuerdo”. La declaración se produjo después de que días atrás afirmara que solo aceptaría los resultados si se trataba de “elecciones honestas”.

Trump siguió el escrutinio junto a miembros de su gabinete y asesores políticos en la Sala Este de la Casa Blanca. Un alto funcionario del Gobierno dijo a periodistas acreditados que el ambiente era “desafiante”, que Trump “no estaba en la papeleta” y que “la calidad de los candidatos importa”. Agregó que el presidente hizo más por promocionar a muchos candidatos que ellos mismos. En las últimas semanas, el mandatario había encabezado decenas de actos en estados decisivos.

Las carreras del Senado

Los republicanos partían de una mayoría de 53 a 47, contando entre los demócratas a los dos independientes que suelen votar con ese partido. Los opositores necesitaban una ganancia neta de cuatro escaños para controlar la Cámara alta, donde el voto de desempate corresponde al vicepresidente JD Vance.

Según La Nación, los demócratas aseguraron victorias en Georgia, Virginia, Nuevo Hampshire, Carolina del Sur, Ohio y Carolina del Norte, y mostraban resultados sorprendentes en otros estados, como Texas y Kansas.

  • Carolina del Norte: Roy Cooper derrotó a Michael Whatley, en un escaño que quedó abierto porque el republicano Thom Tillis no buscó la reelección. Fue la primera de las cuatro ganancias necesarias.
  • Carolina del Sur: Annie Andrews superó por cuatro puntos a Darline Graham, a quien el texto describe como hermana del fallecido senador Lindsey Graham. Según el diario, el estado no había elegido a un senador demócrata en lo que va del siglo.
  • Texas: con el 70% de los votos escrutados, el legislador estatal James Talarico aventajaba por 20 puntos al fiscal general Ken Paxton. Las proyecciones ya le otorgaban el triunfo. El estado no elegía a un demócrata para el Senado desde 1988.
  • Kansas: con el 75% escrutado, Adam Hamilton lideraba por 13 puntos al senador Roger Marshall. El estado está bajo dominio republicano en esa cámara desde 1932.
  • Georgia: Jon Ossoff obtuvo un segundo mandato con unos 18 puntos de diferencia, en un estado que Trump había ganado por más de dos puntos en 2024. Era el único senador demócrata en ejercicio que defendía su banca en un estado ganado por Trump ese año.
  • Ohio: con el 87% escrutado, Sherrod Brown aventajaba por 2,1 puntos al senador Jon Husted, y ya se proyectaba su victoria.

Florida

Los republicanos retuvieron Florida por estrecho margen. Ashley Moody ganó por una diferencia leve el escaño del Senado ante Angie Nixon, quien en junio se unió a los Socialistas Democráticos de América, movimiento que tiene como figura central al alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani.

En la gobernación, que definió al sucesor de Ron DeSantis, Byron Donalds se impuso por 50,07% a 48,67% al demócrata David Jolly, quien había recibido el respaldo del expresidente Barack Obama. Donalds es el primer gobernador afroamericano del estado.

En el Distrito 27, la congresista republicana María Elvira Salazar, aliada de Trump y respaldada en campaña por Javier Milei, disputaba voto a voto el escaño con el demócrata Elliot Rodríguez. Con el 95% escrutado, tenía una ventaja de poco más de mil votos (50,2% a 49,8%), frente a los más de 20 puntos de diferencia que había obtenido en 2024. En septiembre, Salazar había criticado la política migratoria de Trump y advertido que muchos latinos se sentían “traicionados” por el presidente.

Consecuencias para la Casa Blanca

La nueva composición complicaría la aprobación de las leyes que impulse la Casa Blanca, obligaría al Gobierno a negociar con la oposición y ampliaría la capacidad del Congreso para investigar medidas de la administración. El texto describe a Trump como un “pato rengo”, es decir, un presidente con poder político disminuido en la recta final de su mandato. Impedido constitucionalmente de buscar un nuevo mandato en 2028, había advertido que se convertiría en “el señor veto” para bloquear la agenda demócrata. El nuevo Congreso entra en funciones el 3 de enero.

El contexto de la elección

Unos 250 millones de personas estaban habilitadas para votar. Estaban en juego las 435 bancas de la Cámara de Representantes, 35 de las 100 del Senado, 36 gobernaciones y miles de cargos estatales y locales. Trump había calificado estos comicios como los “más importantes de nuestras vidas” y llegó con niveles récord de desaprobación, en una campaña planteada como referéndum sobre su gestión.

Un sondeo de la agencia AP entre miles de votantes mostró que cerca de tres cuartas partes sentían “enojo” o “insatisfacción” con el rumbo del país y que seis de cada diez desaprobaban el desempeño del presidente. El 60% consideró que los precios altos se deben principalmente a las políticas de Trump. Cuatro de cada diez votantes señalaron la economía como el principal problema, con la inflación y los aumentos de combustibles como puntos débiles del mandatario.

Durante la campaña, Trump había prometido entregar “cheques” de 5.000 dólares a cada adulto estadounidense si los republicanos conservaban la mayoría en ambas cámaras. Más de 59 millones de personas votaron de forma anticipada, una cifra que supera ampliamente el récord de elecciones de mitad de mandato anteriores.

Repercusión en Argentina

El Gobierno de Milei, que siguió el proceso de cerca e incluso envió funcionarios a Washington, apostaba a un triunfo de Trump, su principal aliado internacional.