En la localidad de Amatrice, una de las más golpeadas por el terremoto de agosto pasado, Francisco animó a la población de la zona a «ayudarse unos a otros» y les ofreció su «cercanía y oración».
En la localidad de Amatrice, una de las más golpeadas por el terremoto de agosto pasado, Francisco animó a la población de la zona a «ayudarse unos a otros» y les ofreció su «cercanía y oración».
En ese marco, durante una charla informal con los vecinos del lugar y con más de 100 estudiantes de la escuela, expresó su «cercanía y oración» y pidió «que el señor los bendiga a todos y que la virgen los custodie en este momento de tristeza y dolor».

Tras visitar durante casi una hora la escuela, el Papa irá también a la denominada «zona roja» de la localidad, la parte más golpeada y donde la destrucción fue total.
