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Tras diez años, capturaron a la prófuga más buscada de Entre Ríos

La Policía de Entre Ríos detuvo en Villa Paranacito a Alejandra Etelvina Rodríguez, conocida como «Amparito», quien permanecía prófuga desde 2016 tras ser condenada a 20 años de prisión por facilitar a sus hijas a redes de prostitución y abusos sexuales.

Tras casi diez años de una intensa búsqueda que la ubicó en la lista de los criminales «más buscados» de la Argentina, la Policía de Entre Ríos logró capturar este miércoles a Alejandra Etelvina Rodríguez, popularmente conocida como «Amparito». La mujer de 48 años fue localizada en la localidad isleña de Villa Paranacito, el mismo escenario donde ocurrieron los aberrantes abusos contra sus hijas. Por datos que permitieran su detención, el Ministerio de Seguridad de la Nación ofrecía una recompensa de 20 millones de pesos. Rodríguez eludía a la Justicia desde fines de 2016, cuando se dio a la fuga aprovechando que la condena en su contra aún no se encontraba firme.

El operativo policial, ordenado por el Juzgado de Garantías y Transición N°2, constó de dos allanamientos simultáneos. «Amparito» montó su escondite estratégico en una propiedad ubicada a la altura del kilómetro 136 de la Ruta Nacional Nº 12, en la zona del Puente Paranacito. Desde ese punto, la mujer contaba con una vista privilegiada hacia la ruta, lo que le permitía monitorear el movimiento y anticiparse a cualquier sospecha. A tan solo dos kilómetros del lugar, en el kilómetro 134, las fuerzas de seguridad detuvieron a un hombre de 72 años. El anciano quedó imputado por el delito de encubrimiento agravado, señalado como el responsable de proveerle la logística, el sustento y la vivienda necesaria para permanecer en la clandestinidad durante casi una década.

El calvario de las víctimas comenzó a salir a la luz en 2014, cuando una maestra de la escuela local detectó indicadores de maltrato físico y psicológico en las menores, que en aquel entonces tenían 10 y 13 años. La denuncia activó de inmediato los protocolos del Consejo Provincial del Niño, el Adolescente y la Familia (COPNAF) para rescatar a las niñas del entorno familiar. En mayo de 2016, el Tribunal de Juicio y Apelaciones de Gualeguaychú juzgó el caso. Las declaraciones de las menores en Cámara Gesell fueron determinantes para reconstruir los hechos: eran sometidas a abusos sexuales graves y sistemáticos y facilitadas a redes de prostitución infantil.

El tribunal dictó una pena de 19 años de cárcel para el autor material de los abusos, un supuesto curandero llamado Juan Carlos Flores (quien falleció en prisión en 2017). Por su parte, «Amparito» recibió una condena de 20 años de prisión al ser declarada responsable penalmente en calidad de cómplice primaria.

Hoy, las hijas de Rodríguez son dos jóvenes adultas de 22 y 25 años que rehicieron sus vidas bajo asistencia psicológica y lejos de la zona que las vulneró. Durante todo este tiempo, su entorno protector mantuvo vivo el reclamo bajo el lema «Quiero a mi mamá presa», una consigna que finalmente encontró respuesta el miércoles por la tarde. Rodríguez fue trasladada en primera instancia a la Jefatura Departamental de Gualeguaychú y alojada temporalmente en la Comisaría del Menor y la Mujer. Debido a la gravedad y extensión de la pena, el Servicio Penitenciario provincial dispondrá en las próximas horas su traslado definitivo a la Unidad Penal Nº 6 «Concepción Arenal» en la ciudad de Paraná. Por su historial de fuga, se descarta que la Justicia le otorgue cualquier tipo de beneficio carcelario en el corto plazo.

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