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Trabajadores de Tres Arroyos profundizan la lucha y rechazan pagos en pollos

Los trabajadores despedidos de Granja Tres Arroyos y sus familias instalaron una guardia permanente en los accesos de la planta La China, en Concepción del Uruguay, para exigir el pago de cuatro meses de salarios, aguinaldos e indemnizaciones, y rechazaron de plano la propuesta empresarial de cancelar parte de la deuda con pollos. El conflicto, que ya dejó 480 despidos en la planta entrerriana, se enmarca en el concurso preventivo de la empresa, con un pasivo declarado de $536.000 millones.

En una asamblea de autoconvocados, los trabajadores despedidos del frigorífico Tres Arroyos, junto a sus familias, resolvieron profundizar su plan de lucha y establecer una guardia permanente en los accesos de la planta La China. La medida se sostendrá de manera ininterrumpida hasta obtener respuestas concretas y legales por parte de los responsables de la firma.

La decisión se produce en el marco de un conflicto que ya lleva meses y que dejó a 480 trabajadores de la planta de Concepción del Uruguay con telegramas de despido. La planta La China dejó de operar en mayo tras meses de salarios pagados en cuotas y retiros voluntarios, y desde entonces los trabajadores autoconvocados mantienen protestas frente al predio.

El reclamo integral

El eje central del conflicto radica en el incumplimiento de las obligaciones salariales y laborales. Según detallaron los voceros del sector, la deuda comprende cuatro meses de salarios adeudados y los aguinaldos correspondientes; indemnizaciones legales para aquellos empleados que no serán reincorporados; cuotas alimentarias impagas acumuladas desde abril; y la reincorporación efectiva de todo el personal que manifieste su voluntad de retornar a sus puestos de trabajo.

Walter Barbará, trabajador despedido con 32 años de antigüedad en la planta, relató en el Congreso que la deuda se remonta a abril y que la empresa nunca pagó los salarios de mayo, junio, julio y agosto. «Hay compañeros que se tuvieron que separar de la pareja, no porque no se quisieran, sino porque no pueden sostenerse y cada uno se volvió a la casa de los padres para no llevar toda la carga en un solo hogar», describió.

Alerta por una posible reapertura y rechazo a pagos en especie

Durante la concentración, los manifestantes se refirieron a las versiones sobre una eventual reapertura del establecimiento bajo la denominación del frigorífico Bécar, por parte de otra empresa dedicada a la faena avícola. Al respecto, advirtieron que no permitirán el ingreso de materia prima ni el inicio de las actividades productivas. «Nos parecería una burla que empiecen a producir y generar dinero sin habernos pagado lo que nos deben», señalaron con firmeza los representantes de los trabajadores.

Cabe recordar que la planta Bécar de Concepción del Uruguay, perteneciente al grupo Tres Arroyos, cerró en noviembre de 2025 y desde entonces se especula con una posible reactivación mediante un alquiler por seis años a nuevos operadores. Ese proceso incluiría la reincorporación de alrededor de un centenar de trabajadores que fueron reubicados en La China tras el cierre de Bécar, según versiones no confirmadas oficialmente.

Asimismo, causó profunda indignación entre las familias la propuesta empresarial de cancelar parte de los pasivos laborales con la entrega de pollos. Los afectados descartaron de plano esta alternativa y ratificaron que solo aceptarán la cancelación total de las deudas en dinero en efectivo. La propuesta de pago en especie fue confirmada por varios medios y expone la gravedad de la falta de liquidez de la compañía, que enfrenta un concurso preventivo con deudas por más de $536.000 millones.

Desamparo institucional y social

Los autoconvocados denunciaron, además, una total ausencia de gestiones y respuestas por parte de la Secretaría de Trabajo, la conducción gremial y el Gobierno entrerriano. A esta situación se suma la preocupación por la interrupción de la asistencia alimentaria y la demora en la efectivización de los subsidios provinciales anunciados previamente, factores que agravan la vulnerabilidad de decenas de hogares afectados.

El gobierno de Entre Ríos había implementado medidas de contención que incluyeron la entrega de 1.900 módulos alimentarios, subsidios de $200.000 para 1.075 trabajadores, tarifa social eléctrica y condonación de impuestos. Sin embargo, los trabajadores señalan que estas asistencias no se están efectivizando o resultan insuficientes ante la magnitud de la crisis.

El contexto de la crisis

La crisis de Granja Tres Arroyos no se limita a la planta de Concepción del Uruguay. La empresa envió alrededor de 1.200 telegramas de despido en sus plantas bonaerenses —700 en Capitán Sarmiento, 450 en Esteban Echeverría y 50 en Pilar— y reconoció ante la Justicia más de 1.700 desvinculaciones en los últimos meses. La compañía atribuyó el colapso a la caída del consumo interno, el ingreso de pollo desde Brasil y la pérdida de mercados en China, Chile y la Unión Europea.

El grupo controlado por la familia De Grazia formalizó el concurso preventivo y pidió que abarque de manera conjunta a Granja Tres Arroyos, Wade, Avex y Holding Agro Industrial S.A. La firma reconoció una deuda de $536.000 millones al 31 de diciembre de 2025, sin contar el pasivo acumulado durante 2026, y acumula más de $126.000 millones en cheques rechazados.

El impacto en Concepción del Uruguay excede a los trabajadores de la fábrica. Según testimonios recogidos en el Congreso, ya hay 90 comercios que cerraron sus puertas y la ciudad afronta una emergencia social y productiva. «La principal fuente de trabajo es Granja Tres Arroyos, todos dependían de la planta y dejamos de cobrar», relató Barbará ante los diputados.

Frente a este escenario, los manifestantes confirmaron que la guardia en la puerta del frigorífico se mantendrá firme «hasta cobrar todo lo que corresponde por ley». El conflicto se enmarca en una situación de extrema fragilidad financiera de la compañía, que busca reestructurar un pasivo total estimado en US$ 350,9 millones, mientras los trabajadores denuncian que ni siquiera han cobrado los salarios adeudados desde abril.

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