El juicio contra Cristian «Pity» Álvarez por el homicidio de Cristian Díaz en 2018 se reanudó este lunes con el testimonio de la médica forense que realizó la autopsia y la declaración de la hija de la víctima, mientras la defensa insistió en que el músico no está en condiciones de afrontar el proceso por un supuesto deterioro neurológico.
El juicio oral contra Cristian «Pity» Álvarez, acusado del homicidio agravado por el uso de arma de fuego de Cristian Maximiliano Díaz, ocurrido en la madrugada del 12 de julio de 2018 en el barrio Samoré de Villa Lugano, se reanudó este lunes en el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°29 de la Ciudad de Buenos Aires. La jornada estuvo marcada por dos hechos centrales: el testimonio de la médica forense que realizó la autopsia de la víctima y la declaración de la hija de Díaz, mientras la defensa del músico volvió a cuestionar su estado de salud y presentó un estudio que, según su abogado, indica que al imputado «se le achicó el cerebro».
La audiencia pudo continuar después de que la Cámara Nacional de Casación rechazara el pedido de la defensa para apartar a los jueces Gustavo Goerner, Juan Ramos Padilla y Hugo Navarro, y al fiscal Sandro Abraldes. Los abogados Javier Baños y Sebastián Queijeiro habían argumentado que existían situaciones que «permitirían generar un temor acerca de la imparcialidad del tribunal», cuestionando testimonios y la negativa a incorporar un informe médico sobre los supuestos riesgos que el juicio podría generar en la salud del acusado. Tras el rechazo, la defensa avanzó con un recurso de inconstitucionalidad ante el Tribunal Superior de Justicia porteño, que también fue desestimado, y el debate continuó.
El testimonio de la forense: cuatro disparos a corta distancia
Uno de los testimonios centrales de la jornada fue el de Angélica Cristina Bustos, integrante del Cuerpo Médico Forense y responsable de la autopsia de Cristian Díaz, quien declaró por videollamada. La profesional afirmó que las heridas correspondían a «disparos a corta distancia» y explicó que la víctima presentaba cuatro heridas de arma de fuego en el rostro y la cabeza. Según detalló, tres de los disparos siguieron una trayectoria de izquierda a derecha y de abajo hacia arriba, mientras que el restante tuvo un recorrido de adelante hacia abajo. A partir de esas características, concluyó que el tirador debía encontrarse ubicado del lado izquierdo de la víctima, disparando en diagonal.
Bustos señaló que durante la autopsia recuperó tres de los proyectiles y determinó que los disparos fueron efectuados a corta distancia por la presencia de un «graneo de pólvora» sobre la mejilla de Díaz. También precisó que, según el estudio histopatológico, las heridas se produjeron mientras la víctima todavía estaba con vida. La causa de muerte, indicó, fue lesiones craneoencefálicas por arma de fuego junto con una hemorragia interna. La médica forense aclaró que no es posible saber cuál de los cuatro disparos se produjo primero y que dos de los impactos tenían capacidad para causar la muerte por sí solos.
Estos datos coinciden con otros elementos periciales incorporados anteriormente al juicio. Un especialista en criminalística había declarado que al menos uno de los disparos fue realizado a no más de 60 centímetros de la víctima y explicó que tres proyectiles siguieron una trayectoria descendente. El criminalista Manuel Omar Martín, licenciado en Criminalística y subcomisario de la Policía de la Ciudad, había utilizado la expresión «la cruz de la muerte» para describir una de las zonas alcanzadas por los tiros, en referencia a una región especialmente vulnerable del rostro.
La declaración de la hija de la víctima
A pedido del fiscal general Sandro Abraldes, el tribunal incorporó como testigo a Jacqueline Guzzardi, hija de Cristian Díaz, quien recordó haber visto a su padre pocas horas antes del crimen. La joven aseguró que no conocía ningún enfrentamiento entre ambos. «No tenía ningún conflicto con Álvarez», sostuvo ante los jueces. También contó que el 11 de julio de 2018 su padre había ido a verla y que durante ese encuentro lo vio con normalidad.
El testimonio adquiere relevancia porque durante el proceso la defensa de Álvarez había planteado una versión según la cual Díaz habría ido a confrontarlo. De hecho, en una de sus declaraciones durante la instrucción, el músico había relatado que conocía a la víctima y que aquella noche se había producido una situación que terminó en una secuencia de «confusión, locura y miedo». La defensa cuestionó la incorporación de Guzzardi y luego pidió que su declaración fuera anulada porque, según sostuvo, se le había ocultado prueba. El tribunal rechazó el planteo. La Fiscalía sostuvo que la joven había sido convocada como testigo por primera vez durante la propia audiencia y que no existió ocultamiento alguno.
La defensa insiste en el deterioro neurológico
En las puertas del tribunal, el abogado Sebastián Queijeiro insistió en la gravedad del cuadro clínico de su defendido y presentó un argumento que generó polémica. «Hay un estudio que dice hasta que se le achicó el cerebro», afirmó ante la prensa. El letrado fundamentó sus dichos en los informes elaborados por médicos de parte que asistieron al exlíder de Viejas Locas e Intoxicados.
Queijeiro detalló que «una resonancia magnética dice que está mal; un encefalograma dice que está mal; varios médicos dicen que está mal; los estudios de sangre de la última vez que tuvo una recaída dicen que tiene un consumo activo». El abogado también advirtió sobre las dificultades del esquema de atención actual: «Se está iniciando una curatela para hacer un tratamiento. Esto destapa un problema que hay con el tema de salud mental, porque las internaciones son voluntarias, él cuando quiere se puede ir».
El defensor sostuvo que su cliente «no está en condiciones de entender qué pasa en este debate» y que «ni siquiera comprende el riesgo que está sucediendo acá adentro». Incluso reveló que la comunicación técnica con su defendido la mantiene con la hermana del músico: «La comunicación técnica que tengo que tener con mi cliente y amigo, no la tengo con él, la tengo con la hermana, que no es con quien tengo que ejercer la defensa».
Pese a estos planteos, Queijeiro reconoció los límites procesales para seguir postergando el debate: «En esta instancia ya no hay más suspensiones que hacer, salvo que haya un hecho muy grave». Y anticipó la estrategia de la defensa: «Si el tribunal dice que Cristian está en condiciones y entiende todo, seguiremos por el camino que entendemos que es el correcto, que es la legítima defensa».
El estado de salud del músico en 2018
Durante la jornada también declararon las médicas que examinaron a Álvarez tras su detención en 2018. Mariela Biazoni Rolla, médica legista, sostuvo que durante aquel procedimiento el músico respondía coherentemente a las preguntas y comprendía las instrucciones que recibía, como informar sus datos personales o quitarse una prenda para ser revisado. Luego fue el turno de Celminia Guzmán, integrante del Cuerpo Médico Forense, quien basándose en el informe elaborado en octubre de 2018 explicó que el músico estaba «lúcido y orientado» y contestaba las preguntas.
Estos testimonios contrastan con la versión de la defensa sobre el supuesto deterioro cognitivo del imputado. La fiscalía sostiene que Álvarez comprendía sus actos al momento del hecho y que la estrategia de la defensa busca dilatar el proceso.
El caso y la estrategia de legítima defensa
Cristian «Pity» Álvarez está acusado por el homicidio agravado por el uso de arma de fuego de Cristian Maximiliano Díaz, ocurrido durante la madrugada del 12 de julio de 2018 en el barrio Samoré, en Villa Lugano. Según la investigación, el músico disparó cuatro veces contra la víctima. Tras el crimen, Álvarez se entregó a la policía y declaró: «Lo maté porque era entre él o yo. Cualquier animal hubiera hecho lo mismo».
Ocho años después, su defensa sostiene que el cantante actuó en legítima defensa. Para ello, los abogados buscan determinar cuál de los disparos provocó la muerte de Díaz, bajo el argumento de que si fue el primer disparo, eso sería una legítima defensa, mientras que si fueron los demás, ya podría ser un exceso en legítima defensa. Los indicios presentados por los peritos, sin embargo, apuntan a una mecánica diferente: los disparos a corta distancia, la trayectoria de los proyectiles y las lesiones que presentaba el cuerpo sugieren un ataque directo más que una situación de defensa.
El contexto del juicio
El juicio, que comenzó a principios de agosto de 2026, ha estado marcado por múltiples suspensiones y planteos de la defensa. Álvarez se descompensó en el juzgado en una audiencia anterior y debió ser trasladado al Hospital Fernández, lo que obligó a postergar la jornada. El músico también se quedó dormido durante una de las audiencias y pidió ir al baño, lo que derivó en un nuevo traslado al hospital.
La defensa ha intentado en varias oportunidades frenar el proceso, primero solicitando una evaluación psicológica para determinar si el imputado estaba en condiciones de afrontar el juicio, luego pidiendo la recusación del tribunal y la fiscalía, y ahora presentando estudios médicos que, según sostiene, demuestran un deterioro neurológico severo. Ninguno de estos planteos ha prosperado hasta el momento.
El juicio continuará en los próximos días con nuevos testimonios y la expectativa de que el tribunal llegue a una sentencia. Álvarez, que permaneció detenido desde 2018 y luego obtuvo el arresto domiciliario en 2022 con permisos para asistir a sus terapias, enfrenta una posible condena por homicidio agravado. La defensa busca que el tribunal lo declare inimputable o que se le aplique una pena reducida, mientras la fiscalía y la querella exigen que el proceso llegue a una sentencia condenatoria.

