La pobreza entre los menores de 14 años alcanzó al 44,5% en el primer semestre de 2026, con un 10,8% en situación de indigencia, en un contexto donde el ingreso per cápita familiar creció muy por debajo de las canastas básicas y el 45% del empleo es informal.
La pobreza alcanzó al 32,3% de la población en los principales centros urbanos del país durante el primer semestre del año, lo que, al extrapolar el indicador al total nacional, equivale a unos 15,56 millones de personas. Sin embargo, la incidencia fue significativamente mayor entre los menores de 14 años, grupo en el que llegó al 44,5%, 3,2 puntos porcentuales por encima del segundo semestre de 2025. De ese total, el 10,8% se encuentra en situación de indigencia. En términos absolutos, son unos 4,1 millones de niños y niñas los que viven bajo la línea de pobreza.
Siguiendo la tendencia histórica, los niños de 0 a 14 años fueron el grupo con mayor incidencia de la pobreza, seguidos por las personas de 15 a 29 años, con 36,9%; de 30 a 64 años, con 28,8%; y de 65 años y más, con 14,8%.
La brecha entre ingresos y canastas
“Los niños de 0 a 14 años registraron el menor aumento relativo (+4% o 165.000 personas más), pero un aumento importante en indigencia (+21% o 175.000 personas más), posiblemente por el fuerte aumento de la Canasta Básica Alimentaria (CBA)”, señaló el IERAL. En este sentido, según el Indec, el ingreso per cápita familiar creció en promedio un 11,5% durante el período, mientras que la CBA subió un 21,4% y la Canasta Básica Total (CBT), un 19,6 por ciento. Esa brecha redujo el poder adquisitivo de los hogares más vulnerables. Para una familia tipo de cuatro integrantes, la CBT alcanzó los $1.531.473 en junio, mientras que el ingreso familiar promedio creció solo un 25% anual, muy por debajo del 34,7% que aumentó la canasta en doce meses.
El deterioro se concentra en la población en edad laboral
De todos modos, el centro de estudios de la Fundación Mediterránea indicó que el aumento de la pobreza se concentró principalmente en edades con fuerte participación en el mercado de trabajo. Casi la mitad de las nuevas personas en situación de pobreza (919.000) tiene entre 30 y 64 años. Le siguen los jóvenes de 15 a 29 años, con 481.000 personas más. En conjunto, ambos grupos suman cerca de un 1,4 millones de personas, unas 7 de cada 10 del incremento del último semestre. El informe del IERAL señala que «la pobreza entró por otra puerta» y que «el problema ya no son los precios, sino los ingresos». La informalidad laboral llegó al 44,2% de los ocupados, un récord de la serie, y el sector privado perdió 245.664 asalariados registrados desde noviembre de 2023.
En términos relativos, el mayor aumento se produjo entre los mayores de 65 años. “La cantidad de personas pobres en este grupo creció 55% en un semestre y la de indigentes, 60%. Son variaciones elevadas sobre una base baja, ya que históricamente se trata del grupo con menor incidencia de pobreza dada la amplia cobertura previsional. Aun así, el deterioro constituye una señal de alerta sobre la evolución de los ingresos previsionales frente a las canastas”, remarcó el IERAL.
El rol de la política social
El Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la UCA señaló: “La política social sigue evitando un deterioro mucho mayor. Las simulaciones del ODSA muestran que, al descontar del ingreso de los hogares la AUH, otros programas de transferencias y pensiones no contributivas, la indigencia prácticamente se duplica”. Según el organismo, sin esas transferencias, la indigencia infantil pasaría del 9,5% al 16,4%, mientras que la pobreza subiría del 42,5% al 47,8%. La Asignación Universal por Hijo y la Tarjeta Alimentar concentraron más del 90% de la reducción estimada de la pobreza infantil.
El contexto nacional
La comparación interanual muestra una heterogeneidad aún mayor. Mientras algunos aglomerados registraron incrementos significativos, como Comodoro Rivadavia-Rada Tilly (+10,3 puntos porcentuales), Concordia (+7,0 p.p.), Viedma-Carmen de Patagones (+6,5 p.p.), Santiago del Estero-La Banda y La Rioja (+6,0 p.p. en ambos casos), otros exhibieron descensos importantes. Por aglomerado, Concordia registró la tasa de pobreza más alta, con el 56,2%, seguida por Gran Resistencia (48,6%), Posadas (42,2%) y Corrientes (41,0%). En el extremo opuesto, CABA presentó la menor incidencia, con 11,1%, seguida por Neuquén-Plottier (19,6%) y Mar del Plata (20,4%).
La consultora Equilibra advirtió que, si se actualizara la metodología del Indec con los patrones de consumo de 2017/2018, la pobreza rozaría el 45% y la comparación contra el fin del gobierno anterior sería mucho más ajustada. Según sus cálculos, con las canastas actualizadas, la pobreza habría alcanzado al 45% de la población en el primer semestre de 2026, frente al 32,3% oficial. «El shock del precio de la carne explica casi la mitad del aumento de la CBA en el semestre. También fueron relevantes los aumentos en frutas y verduras», detalló Gonzalo Carrera, economista de Equilibra.
La evolución de la pobreza en la gestión Milei
Al inicio del gobierno de Javier Milei, la pobreza creció de 41,7% en el segundo semestre de 2023 a 52,9% en el segundo semestre de 2024. Durante 2025, la desaceleración de la inflación y la recuperación parcial de los ingresos permitieron tres semestres consecutivos de caídas, hasta alcanzar el 28,2% en el segundo semestre de ese año. Sin embargo, el primer semestre de 2026 marcó un quiebre en esa tendencia: la pobreza volvió a subir 4,1 puntos porcentuales, borrando la mejora conseguida durante el último año.
El economista Martín Pollera señaló que «pasamos del amesetamiento que teníamos, aún con valores bajos, a la caída» y advirtió sobre dos variables que pueden acelerar el proceso: «cadena de pagos rota y despido de personal en camino». La consultora LCG afirmó que «no vemos drivers que empujen la recuperación» y enumeró entre los lastres la demanda interna deprimida, los crecientes niveles de mora empresarial, la competencia de las importaciones y la inflación en dólares.
La pobreza infantil del 44,5% no es un dato aislado: es la consecuencia de un modelo económico que priorizó la estabilización macroeconómica a costa del poder adquisitivo de los hogares. Mientras la inflación bajó, las canastas básicas siguieron subiendo muy por encima de los ingresos, y el empleo formal se precarizó hasta niveles récord. Para millones de familias argentinas, la recuperación prometida por el Gobierno sigue siendo una promesa que no llega a la mesa.








