En el cierre de su gira por Nueva York, el presidente Javier Milei volvió a prometer que 2028 será «el mejor año económico de la historia» si logra la reelección, mientras los indicadores de consumo masivo se ubican 24 puntos por debajo de diciembre de 2023 y el 78% de los hogares no logra cubrir sus gastos básicos.
Javier Milei volvió a mirar más allá del presente. Esta vez puso la mira en 2028 y aseguró que, si logra la reelección en 2027, ese será «el mejor año económico de la historia de la Argentina». La definición la hizo ante unos 160 empresarios e inversores en Nueva York, en el último día de una gira con la que buscó mostrar los resultados de su gestión y convencer al mundo financiero de que la Argentina atraviesa una etapa de transformación.
Durante su exposición, el ultraderechista insistió en que la economía ya está mostrando señales de recuperación y que ese proceso puede profundizarse si continúa su programa. «El país está creciendo a un ritmo vertiginoso. Llevamos veintisiete meses de crecimiento sostenido», afirmó. Según Milei, 13 de los 15 sectores productivos que mide el indicador mensual de actividad están creciendo. También destacó la evolución del PBI por habitante: «Ya superó el nivel más alto que había alcanzado el país antes de la década perdida entre 2011 y 2023».
Para Milei, mantener su programa económico después de las elecciones de 2027 será clave para atraer nuevas inversiones. En Nueva York mencionó a Vaca Muerta, la minería y la energía como algunos de los sectores que podrían impulsar el crecimiento en los próximos años. Con ese argumento buscó explicar por qué considera necesaria la continuidad de su modelo. Según su planteo, si logra sostenerlo después de 2027, la economía podría acelerar su crecimiento en 2028.
El problema de prometer el futuro cuando el presente es insoportable
El problema con este tipo de promesas es evidente: la gente no vive en 2028. Vive en septiembre de 2026, con los precios de los alimentos por las nubes, las tarifas de servicios públicos que se multiplicaron desde diciembre de 2023, los salarios que no alcanzan y una incertidumbre laboral que no da tregua.
Según los últimos datos del INDEC, la inflación acumulada desde diciembre de 2023 supera el 250%, mientras que los salarios del sector privado registrado quedaron 9,3% por debajo en términos reales. El consumo masivo cayó 24 puntos respecto de diciembre de 2023 y más de 57.000 empresas se encuentran en mora de pagos. El 78% de los hogares argentinos tuvo que recortar gastos para llegar a fin de mes, según una encuesta de QSocial Big Data, y seis de cada diez no tienen capacidad de ahorro.
La promesa de Milei de un futuro dorado contrasta con la crudeza del presente. Los datos de la industria son contundentes: la producción manufacturera cayó 4,9% interanual en julio y acumula una contracción del 2,6% en lo que va de 2026. De las 16 divisiones manufactureras, 12 registraron descensos interanuales. Los mayores retrocesos se concentraron en bienes durables y de capital: maquinaria y equipo se contrajo 26,7%, con una caída de 46,6% en maquinaria agropecuaria, y otros equipos, aparatos e instrumentos retrocedieron 31,4%.
La construcción, el sector que debería ser el motor de la recuperación, cayó 4,6% mensual desestacionalizado y 4,5% interanual en julio. Está 25% por debajo de noviembre de 2023. El 75% de las empresas constructoras consultadas espera un estancamiento de las obras privadas durante los próximos meses.
La consultora I+D proyecta que 2026 terminará con 3.300 empresas industriales menos y una pérdida de 100.000 puestos de trabajo directos e indirectos. Sólo en mayo desaparecieron más de 400 establecimientos industriales, el mayor registro mensual desde 2019. El sector privado formal perdió casi 138.000 asalariados durante el mismo período.
La gira: entre la ONU, Netanyahu y los insultos
La promesa del «mejor año» se produjo en el marco de una gira que tuvo momentos de alta exposición internacional y también de fuerte confrontación política. El miércoles, Milei pronunció su tercer discurso ante la Asamblea General de la ONU, donde calificó al organismo como una «casta de parásitos», reafirmó que «Malvinas es para nosotros una causa nacional» y convocó al Reino Unido a retomar las negociaciones para una «solución pacífica».
En su alocución, el mandatario apuntó al sector energético global como principal destinatario de su mensaje: «Al sector energético mundial quiero decirle que Vaca Muerta es una oportunidad histórica con potencial para ser una de las grandes protagonistas energéticas de las próximas décadas», sostuvo, y apeló directamente a los empresarios: «vengan, inviertan, desarróllenla. Háganlo con nosotros».
La invitación, sin embargo, incluyó un límite explícito: Milei advirtió que la convocatoria a invertir no alcanza a las empresas vinculadas a la explotación de recursos en las Islas Malvinas, al señalar que «no seremos indiferentes frente a quienes explotan recursos bajo ocupación externa ilegal» y que «la posición argentina está tomada».
El jueves, antes de regresar a Buenos Aires, Milei mantuvo una reunión bilateral con el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, en la sede de las Naciones Unidas. El encuentro generó una fuerte polémica debido a que Netanyahu tiene una orden de arresto activa emitida por la Corte Penal Internacional (CPI) por crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad en la Franja de Gaza. Argentina es uno de los 125 países firmantes del Estatuto de Roma, lo que la obliga formalmente a acatar esas órdenes de detención. Frente a ese marco jurídico, el Gobierno de Milei escogió el acercamiento. La reunión en Nueva York no es el primer encuentro entre ambos líderes; Milei ya visitó Israel en dos oportunidades desde que asumió la presidencia.
La contradicción de prometer prosperidad mientras se insulta
Pero la gira también dejó otra imagen. Mientras buscaba mostrarse ante inversores como el líder de un proceso de transformación económica, Milei mantuvo su habitual tono de confrontación política. En Nueva York volvió a cuestionar al peronismo, a los periodistas y, especialmente, a Axel Kicillof. Primero habló de «pelotudos hablando por New York» y luego llamó al gobernador bonaerense «el enano soviético».
La contradicción es evidente: un presidente que dice representar el cambio y la seriedad institucional dedica parte de su agenda internacional a insultar a un gobernador argentino. Es el mismo presidente que promete un futuro de prosperidad mientras el presente de los argentinos se desmorona. Es el mismo que habla de «crecimiento vertiginoso» mientras la industria se derrumba, el consumo se desploma y las familias recortan gastos para comer.
La promesa del «mejor año de la historia» para 2028 suena vacía cuando el 2026 se cierra con más de 57.000 empresas en mora, 31.000 empresas cerradas desde el inicio de la gestión, 138.000 empleos formales perdidos y una pobreza que alcanza al 52% de los hogares, según la consultora W. El Indec, por su parte, informó que la pobreza alcanzó al 31,6% de la población en el primer semestre de 2026, lo que representa a más de 15 millones de personas. La indigencia trepó al 7,3%, afectando a casi 3,5 millones de argentinos.
Milei promete que 2028 será el mejor año. Pero para millones de argentinos, el mejor año sería este: tener un trabajo estable, poder pagar las tarifas, llenar la heladera, mandar a los chicos a la escuela sin que falte lo básico y no tener que elegir entre comer y pagar la luz. Eso no es una promesa de campaña. Es una necesidad urgente que el Gobierno parece no ver, o no querer ver.
El regreso y la agenda local
Tras reunirse con Netanyahu, Milei regresó a Buenos Aires para retomar la agenda local. El vuelo de regreso estaba programado para las 21:00 del jueves, con arribo previsto a la Aeroestación Militar Aeroparque el viernes 25 a las 8:30. Con esta gira, el presidente sumó su decimoctavo viaje a Estados Unidos desde que asumió la presidencia.
La agenda que lo espera en Buenos Aires no es sencilla: el Presupuesto 2027 con recortes en universidades y discapacidad, el conflicto universitario que sigue escalando, la crisis avícola de Granja Tres Arroyos con más de 1.700 despidos, la causa por enriquecimiento ilícito que salpica a su exjefe de Gabinete Manuel Adorni y el escándalo de la ANDIS que involucra a su hermana Karina Milei. Mientras tanto, el Gobierno sigue sin dar respuestas concretas a los problemas que aquejan a los argentinos todos los días.

