Con cerca del 44% de los votos según sondeos a boca de urna, la fuerza de extrema derecha quedó al borde de la mayoría absoluta para gobernar el estado federado, propinando un duro revés al oficialismo del canciller Friedrich Merz.
El partido ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) obtuvo una contundente victoria en las elecciones regionales celebradas este domingo en Sajonia-Anhalt. De confirmarse las proyecciones de boca de urna, que le otorgan alrededor del 44% de los sufragios, la fuerza nacionalista quedaría en condiciones de alcanzar la mayoría absoluta para formar gobierno sin necesidad de coaliciones, un hecho sin precedentes para un espacio de estas características en los 16 estados federados alemanes desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.
Tras conocerse las primeras estimaciones en la ciudad de Magdeburgo, el referente local del partido, Ulrich Siegmund, celebró los resultados y remarcó la necesidad de un «cambio político fundamental» centrado exclusivamente en prioridades locales. En la misma sintonía, la copresidenta nacional de la fuerza, Alice Weidel, calificó el resultado de «histórico» y aprovechó la repercusión internacional para presionar al canciller federal, Friedrich Merz, exigiendo el adelantamiento de las elecciones generales previstas para el próximo año. Durante una entrevista con la cadena CNN, la dirigente ratificó su programa de gobierno, basado en el cierre de fronteras, la expulsión de extranjeros en situación irregular y la eliminación de partidas de gasto exterior, incluidas las destinadas al conflicto en Ucrania.
Desplome del oficialismo
El escenario representa un fuerte golpe electoral para la gobernante Unión Demócrata Cristiana (CDU). El actual primer ministro regional, Sven Schulze, retrocedió hasta el 18,5% de las adhesiones, registrando una caída de casi 20 puntos respecto a los últimos comicios. Más relegadas quedaron las demás fuerzas: el partido La Izquierda se ubicó en torno al 9%, mientras que Los Verdes y el Partido Socialdemócrata (SPD) empataron con un 8,5% de los sufragios.
El impacto del resultado trascendió las fronteras alemanas. Desde Francia, el dirigente opositor Jean-Luc Mélenchon atribuyó el crecimiento de la fuerza ultraconservadora al desgaste del centro político tradicional en Europa, consolidando una tendencia que vuelve a encender alarmas en todo el arco socialdemócrata continental.

