jueves, octubre 22, 2026

La actividad cayó 1,7% y Argentina entrará en recesión técnica

La actividad económica argentina cayó 1,7% interanual en agosto y, con la baja del 0,6% registrada en el segundo trimestre, el país se encamina a una recesión técnica en el tercer trimestre, según informó el Indec.

El Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) registró en agosto una caída interanual del 1,7%, mientras que en la comparación intermensual desestacionalizada mostró una leve suba del 0,1% frente a julio. Ese magro crecimiento se encadena al derrumbe del 2,8% de julio y no alcanza para revertir la tendencia negativa. Dado que la actividad ya cayó oficialmente un 0,6% intertrimestral en el segundo trimestre, la nueva baja que se da por sentada para el tercer trimestre implicará que Argentina ingrese en recesión técnica, la cual ocurre cuando la actividad económica desciende por dos trimestres consecutivos.

La consultora LCG resumió la magnitud del desafío: «Septiembre tendrá que registrar un crecimiento del 8,5% mensual (directamente imposible) para que el tercer trimestre cierre con crecimiento cero y la economía eluda la recesión técnica, dada la baja de 0,6% registrada en el segundo trimestre». Las cifras fueron tan malas que ni siquiera el ministro de Economía, Luis Caputo, encontró algo significativo para destacar en su habitual comentario sobre los datos del Indec; tuvo que remitirse a rubros puntuales y a la comparación de la serie tendencia-ciclo con diciembre de 2023.

Las proyecciones de consultoras y bancos, recogidas en el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, estiman que la actividad cayó un 1,0% en el tercer trimestre. LCG advirtió además que, si no se creciera en los últimos cuatro meses del año, el PBI de 2026 caería un 0,1% respecto de 2025.

Los sectores que caen y los que crecen

El deterioro se concentra en los sectores intensivos en mano de obra. En agosto, la industria bajó un 3,2%, explicando medio punto de la caída interanual general; el comercio cayó un 3,5%, con casi medio punto de incidencia; y la construcción retrocedió un 2,5%. A esto se sumaron el sector «impuestos», que cayó un 4,2% y fue el que más arrastró el índice general con 0,78 puntos, y «transporte y comunicaciones», que bajó un 2,9% y restó 0,2 puntos, en un contexto de menor uso del transporte público por el aumento del desempleo y las tarifas.

Los sectores que sostienen el modelo no alcanzan a compensar esas caídas: la minería creció un 11% y la energía un 4,3%, pero el índice general igualmente retrocedió un 1,7%. La caída de la economía productiva ya genera un círculo vicioso que dificulta una recuperación fuerte, con menor consumo, menor recaudación y más presión sobre el empleo.