La secretaria general de la Presidencia apartó a Santiago Caputo de la estrategia de comunicación del Gobierno nacional para otorgarle el control total al cineasta Santiago Oría.
La secretaria general de la Presidencia decidió apartar a Santiago Caputo de la conducción de la comunicación estratégica del Gobierno nacional. En su reemplazo, la funcionaria encomendó esta compleja tarea operativa al cineasta oficial Santiago Oría, quien a partir de ahora concentra un enorme poder sobre la construcción del relato de la gestión gubernamental en el ámbito digital.
A partir de esta reestructuración interna, el nuevo encargado asume una multiplicidad de funciones clave. Oría no solo quedó al frente de la comunicación partidaria de La Libertad Avanza en todo el territorio nacional, sino que también se convirtió en el principal estratega de la comunicación institucional y del manejo digital personal del presidente. Su nivel de intervención actual es tan profundo que se encarga directamente de filtrar los mensajes de las agrupaciones oficialistas y de seleccionar las cuentas afines que el primer mandatario consume diariamente en sus redes sociales.
A pesar de este sorpresivo corrimiento del área comunicacional, Santiago Caputo conserva resortes fundamentales de poder dentro del organigrama del Estado. El asesor continúa manejando estructuras decisivas como la agencia ARCA, la Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE) y el control sobre las empresas públicas. Asimismo, mantiene su rol como consejero directo del jefe de Estado, aunque ya no redacta la totalidad de sus discursos. Esta notoria ausencia en la escritura presidencial quedó en evidencia durante las recientes y tensionadas apariciones del mandatario en el Council of Americas y en la Bolsa de Comercio de Rosario.
Para poder hacer frente a semejante exigencia operativa, el cineasta oficial debió conformar un equipo de trabajo masivo. Según trascendió, Oría contrató a 70 personas abocadas exclusivamente a la creación de contenidos para las distintas plataformas. A este numeroso grupo se sumaron figuras como Sharif Menem e Iñaki Gutiérrez. Llamativamente, el actual secretario de Comunicación y Medios, Fabián Fernández, quien cuenta con experiencia real en el ámbito de la comunicación política, no fue invitado a integrar este flamante esquema de trabajo, apodado internamente de manera irónica.
En paralelo a estos nombramientos, el recambio generó una fuerte parálisis en la base militante. Actualmente se registra un repliegue absoluto de los integrantes de la agrupación digital conocida como Las Fuerzas del Cielo. Desde sectores opositores señalan que los seguidores leales a Santiago Caputo se encuentran realizando una huelga virtual, lo que explica en gran medida la notable pérdida de terreno del oficialismo en el debate de las redes. A su vez, Oría cosecha cuestionamientos internos por parte de otros funcionarios, quienes critican tanto su capacidad estratégica como las constantes deficiencias técnicas audiovisuales en el encuadre y el pulso de sus producciones.
Este profundo cambio de esquema se activó inicialmente en el mes de marzo, coincidiendo con el declive en las encuestas oficiales. En aquel momento, Karina y Martín Menem ordenaron reemplazar a las milicias digitales de Caputo para intentar recuperar la imagen del líder libertario. Sin embargo, la Casa Rosada perdió centralidad comunicativa y se muestra a la defensiva desde el caso Adorni. Como consecuencia de los discursos erráticos y la dificultad para expandir su llegada, la agenda pública fue ganada por temas adversos como la caída del consumo, la morosidad, el retorno de la inflación y los cuestionamientos sobre la salud presidencial, consolidando así una tendencia a la baja en su intención de voto general.







