El jefe negociador iraní, Mohammad Bagher Qalibaf, advirtió que las compañías energéticas estadounidenses están expuestas en la región tras el cruce de ofensivas en el estrecho de Ormuz.
La escalada militar en Medio Oriente sumó un nuevo capítulo de máxima tensión tras las declaraciones del jefe de la delegación negociadora iraní, Mohammad Bagher Qalibaf. El funcionario advirtió públicamente que las instalaciones y empresas petroleras y gasíferas vinculadas a Estados Unidos en la región se encuentran dentro del alcance operativo de Teherán en caso de registrarse nuevos ataques contra sus propios recursos energéticos.
«Es simple: la cadena de producción de petróleo y gas aquí es extensa, accesible y está expuesta. Ataca nuestros activos y serás atacado; ya lo hemos demostrado», manifestó el dirigente a través de sus redes sociales. Con esta advertencia directa, la dirigencia iraní respondió a las recientes afirmaciones del secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, quien celebró una serie de operativos militares contra buques petroleros en el estrecho de Ormuz y sentenció que Washington «destruirá y hundirá» las embarcaciones de la república islámica si continúan los hostigamientos hacia la Armada norteamericana.
Bloqueos marítimos y negociaciones truncas
El recrudecimiento del conflicto se produce en un escenario de sucesivas oleadas de bombardeos estadounidenses y represalias directas sobre bases e intereses regionales de Washington. Paralelamente, los intentos diplomáticos mediados por Pakistán para alcanzar un alto el fuego tras la ofensiva iniciada el 28 de febrero continúan estancados.
En este marco de asfixia logística, Teherán anunció la implementación de una zona restringida en las inmediaciones del estrecho de Ormuz, mediante la cual sancionará e impedirá el paso a las embarcaciones que naveguen por el sector exterior sin autorización previa. Como contrapartida comercial, las autoridades iraníes confirmaron la habilitación de un corredor marítimo exclusivo coordinado junto a Omán, profundizando el estado de alerta en las rutas del comercio internacional y la navegación comercial global.

