La Policía Federal de Brasil allanó 49 domicilios por malversación de fondos públicos y transferencias millonarias irregulares destinadas a financiar una película biográfica sobre el expresidente Jair Bolsonaro.
La Policía Federal de Brasil sacudió el tablero político y judicial del país al desplegar un masivo operativo que incluyó 49 allanamientos simultáneos. El objetivo central de esta avanzada es desarticular y esclarecer un presunto esquema de desvío millonario de fondos, tanto públicos como privados, que habrían sido utilizados bajo la fachada de financiar «Dark Horse», una película biográfica sobre el expresidente Jair Bolsonaro. La causa, que cobró un impulso decisivo luego de que el juez de la Corte Suprema y exministro, Flavio Dino, ordenara levantar el secreto de sumario, ha provocado un auténtico sismo en el núcleo de la campaña presidencial del senador Flávio Bolsonaro.
En un primer eje, la investigación apunta directamente al uso irregular de recursos parlamentarios. El foco está puesto sobre el diputado bolsonarista Mario Frías y la empresaria Karina Gama, propietaria de la productora audiovisual Go Up. Según los expedientes judiciales, durante el año 2024, Frías asignó discrecionalmente aproximadamente 2 millones de reales al Instituto Conhecer Brasil (ICB), entidad dirigida precisamente por Gama. Las pesquisas federales determinaron que estos fondos públicos fueron rápidamente transferidos a una red de subcontratistas, sin que exista hasta el momento ninguna prueba documental o material que acredite la prestación real de los servicios facturados. Los investigadores estiman que los oscuros movimientos financieros en este entramado de empresas podrían ascender a cientos de millones de reales, configurando graves delitos de malversación de caudales públicos, falsificación de documentos, lavado de dinero, conspiración criminal e irregularidades sistémicas en la contratación pública estatal.
Sin embargo, el capítulo más explosivo del escándalo judicial involucra de forma directa a la familia Bolsonaro y a sus principales financistas privados. La Justicia sigue meticulosamente la ruta del dinero de la presunta financiación de la película, revelando relaciones financieras espurias entre el exbanquero Daniel Vorcaro y el actual candidato presidencial Flávio Bolsonaro. De acuerdo con las filtraciones publicadas por el medio The Intercept y confirmadas por el diario Folha de San Pablo, el propio hijo del expresidente habría negociado y solicitado personalmente a Vorcaro una inyección de 24 millones de dólares para el proyecto cinematográfico. De esa cifra sideral, el exbanquero habría concretado el desembolso de la mitad: 10,6 millones de dólares pagados entre febrero y mayo de 2025, seguidos de un pago adicional de 1,6 millones en septiembre de 2025. En total, las transferencias alcanzan los 12,3 millones de dólares, equivalentes a unos 63,7 millones de reales.
La maniobra de ingeniería financiera para canalizar este enorme flujo de capitales incluyó una compleja triangulación internacional. El dinero fue girado estratégicamente a través del Havengate Development Fund, radicado en los Estados Unidos. La investigación federal sostiene una hipótesis sumamente grave: este gigantesco fondo audiovisual habría funcionado en realidad como una pantalla legal para solventar y mantener económicamente a Eduardo Bolsonaro durante su estadía en el país norteamericano. La trama se complicó aún más esta semana tras la homologación, por parte del ministro André Mendonça, de una nueva delación premiada. El empresario Antônio Carlos Freixo Júnior, alias «Mineiro», confesó haber realizado transferencias clave para Vorcaro, nutriendo directamente el fondo estadounidense.
Este torbellino judicial impactó de lleno en una campaña electoral signada por la extrema polarización. Preocupado por el clima institucional, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva intervino públicamente en la red social X. Lula calificó el hecho como «el mayor crimen financiero de la historia de Brasil» y repudió las filtraciones selectivas. «Es urgente la ruptura completa del secreto de las investigaciones de todos los involucrados en el caso Master, sea quien sea, duela a quien duela. Brasil necesita saber la verdad», sentenció el mandatario.

