El juez federal Miguel Hugo Vaca Narvaja anunció la identificación de los restos de ocho personas desaparecidas durante la última dictadura cívico-militar, hallados en el predio donde funcionó el centro clandestino de detención La Perla, en Córdoba. Con estas, ya son 38 las víctimas identificadas desde el inicio de las excavaciones en 2025.
La Justicia Federal de Córdoba confirmó este viernes la identidad de ocho personas cuyos restos fueron recuperados durante las excavaciones realizadas en 2025 en el sector conocido como Loma del Torito, dentro de la Guarnición Militar de La Calera, donde funcionó uno de los centros clandestinos de detención más grandes del país fuera de Buenos Aires.
Los identificados son Néstor Albino Acosta (21 años, trabajador ferroviario de la línea Mitre, secuestrado el 16 de junio de 1976), Pascual Delfín Ludueña (29 años, delegado sindical en la planta de FIAT Concord, secuestrado el 24 de marzo de 1976), Claudio Norberto Nardini (34 años, trabajador de SanCor con militancia gremial, secuestrado el 23 de abril de 1976), Cecilia Alicia Pessina de Ávila (psicóloga y militante de la Organización Comunista Poder Obrero, secuestrada el 14 de agosto de 1976 en presencia de su hija), Mónica Protti de Guillén (maestra y militante del Partido Comunista, secuestrada el 21 de septiembre de 1976), Mercedes del Valle Ramírez (estudiante secundaria, privada de su libertad el 3 de julio de 1976), María Luisa Salto (estudiante de Medicina de la UNC y militante de la Juventud Universitaria Peronista, secuestrada el 28 de julio de 1976) y Juan Carlos Soulier (trabajador electricista, secuestrado el 15 de agosto de 1976 junto a su esposa y su hijo de cinco meses, quien fue recuperado por su familia).
Las identificaciones fueron posibles gracias al trabajo del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), que realizó análisis antropológicos y cotejos genéticos, junto con especialistas del Instituto de Medicina Forense del Poder Judicial de Córdoba, la Universidad Nacional de Río Cuarto y el perito Guillermo Sagripanti.
El plan de ocultamiento que la ciencia desbarató
El juez Vaca Narvaja destacó que las identificaciones permiten revertir una de las secuelas más terroríficas de la dictadura. «En el año 1979, antes de la visita de la CIDH, los militares con palas mecánicas y camiones se llevaron los restos pensando que así tapaban los crímenes. Pero hoy la tecnología de identificación de ADN de pequeños restos óseos ha dado por tierra con esos planes», afirmó el magistrado.
El juez también reveló que el centro clandestino ya registraba actividad represiva antes del golpe del 24 de marzo de 1976: «Hemos identificado personas que estaban desaparecidas ya en el año 1975». La Perla funcionó entre 1976 y 1978, y se estima que por allí pasaron entre 2.200 y 2.500 prisioneros políticos.
«La tierra nos los empieza a devolver»
Las familias de las víctimas expresaron su emoción tras conocerse las identificaciones. Rosa Miriam Ludueña, sobrina de Pascual Delfín Ludueña, afirmó: «Creo que este es el tiempo en que la verdad ya no está amarrada, está libre, y esta verdad nos acerca a la paz, a la justicia y a honrar la vida». Sebastián Soulier, hijo de Juan Carlos Soulier, agregó: «Después de 50 años la tierra nos los empieza a devolver. Son 38 identidades que vuelven a las familias. Encontrarlos es como una caricia al alma en estos tiempos tan duros».
El juez Vaca Narvaja convocó a los familiares de personas desaparecidas a aportar muestras de sangre para continuar con las identificaciones, y destacó que durante este año se concretó una nueva campaña de excavación que permitió recolectar más restos óseos que serán analizados próximamente. Con estas ocho nuevas identificaciones, ya son 38 las personas reconocidas desde el inicio de la campaña en 2025, de las cuales aún restan identificar a otras cinco.

