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Ganaderos del Delta anticipan traslado de hacienda por temor a inundaciones

Productores ganaderos de Villa Paranacito comenzaron a retirar hacienda de las islas entrerrianas ante el riesgo de crecientes asociadas al fenómeno El Niño, y advirtieron que la infraestructura disponible podría ser insuficiente para evacuar miles de cabezas si el agua avanza.

La posible llegada de un Súper Niño en Entre Ríos llevó a ganaderos del Delta a anticipar el traslado de hacienda ante el riesgo de que las crecientes dejaran aislados los establecimientos. Productores de Villa Paranacito comenzaron a buscar campos alternativos y movilizar animales mientras todavía podían utilizar caminos y embarcaderos. La preocupación se concentra en la infraestructura disponible para evacuar miles de cabezas si el agua avanza.

Los productores señalaron que el fenómeno todavía no se manifiesta plenamente, pero la crecida del río Uruguay y los efectos de las sudestadas sobre el Río de la Plata ya generaron complicaciones en algunos establecimientos. Frente a ese escenario, decidieron adelantar decisiones que en otras inundaciones fueron adoptadas cuando el agua ya dificultaba la logística. El temor está vinculado además con los pronósticos que anticipaban la posibilidad de un evento El Niño de intensidad fuerte a muy fuerte, con efectos que podrían prolongarse hasta el otoño de 2027. Los ganaderos reclamaron respuestas de los gobiernos municipal y provincial para mejorar caminos y facilitar la salida de los rodeos.

José Luis Peter, productor ganadero de Villa Paranacito, explicó que la situación hídrica ya había comenzado a modificar las condiciones de los campos. «El Niño está tocando timbre. Hace como 15 o 20 días que el río Uruguay está crecido y hoy nos afecta porque, sumado a los eventos del Río de la Plata, el agua entra en los campos y después no puede salir porque el río ya está alto», describió. Su familia producía en la zona desde 1929 y administraba tres establecimientos dedicados a la actividad ganadera y forestal. Aunque todavía no había tenido que evacuar animales, comenzó a preparar un campo alternativo para trasladarlos en caso de que avanzara la creciente.

«Ya encontramos un campo y lo estamos preparando para empezar a sacar la hacienda. Como hacemos ciclo completo, la vaca con cría es muy difícil de movilizar. Queremos hacerlo con tiempo y dejar para el final la recría y los novillos», explicó Peter. El establecimiento conseguido estaba ubicado a unos 350 kilómetros, en el departamento Paraná. Esa distancia incrementaba los costos y sumaba otros factores sanitarios que debían contemplarse antes de trasladar los animales. «Conseguimos un campo bastante lejos y eso hace muy costosa la logística. Además, cuesta conseguir campos y aparecen problemas como la garrapata o el mío mío, que la hacienda de la isla no conoce», indicó.

Peter sostuvo que otros ganaderos también habían decidido anticiparse ante las advertencias climáticas y las condiciones actuales de los ríos. «Este año la gente tomó conciencia antes y ya está empezando a sacar hacienda. Están buscando lugares más seguros. Por suerte, esta vez muchos se movieron con anticipación», contó. El productor advirtió que la situación podría modificarse rápidamente si el nivel del agua continuaba aumentando. «Con apenas 50 o 70 centímetros más, el camino al embarcadero queda cortado y después sacar la hacienda por Villa Paranacito se hace prácticamente imposible», señaló. Según estimó Peter, en las islas entrerrianas habría cerca de 500.000 cabezas de ganado, por lo que una evacuación simultánea representaría un problema logístico. «Si realmente viene El Niño, va a costar sacar toda la hacienda. Entrar animales se hace por goteo, pero sacarlos todos juntos es muchísimo más complicado», explicó.

En ese contexto, cuestionó la falta de avances en obras solicitadas por productores de la zona. «Hace mucho que venimos pidiendo que levanten apenas 1000 metros de camino. Hemos hablado con el gobierno provincial y con el municipal, hicimos propuestas, buscamos alternativas para que los barcos puedan descargar rápido y volver a cargar, pero siento que no nos han escuchado», afirmó.

Raúl Sobrero, otro productor de Villa Paranacito, también comenzó a trasladar animales. En su caso, retiraba alrededor de 500 novillos de un establecimiento ubicado sobre la costa del río Uruguay. «Se me tapó el campo de agua. Esto todavía no es El Niño; que se viene anunciando pero todavía no llegó», aclaró. Sobrero explicó que seguía diariamente la evolución del Pacífico y las precipitaciones sobre las cuencas que alimentaban los principales ríos. «Lo vengo siguiendo por satélite. Hoy no hay lluvias importantes, pero me preocupa la temperatura del Pacífico porque está por encima de lo que ocurrió en 2007», señaló.

Para Sobrero, una eventual inundación no afectaría solamente los campos. El estado de la red vial podría impedir tanto la salida de animales como el posterior ingreso de alimento a los establecimientos utilizados como refugio. «Si llega El Niño va a ser muy complicado sacar semejante cantidad de hacienda porque no existe la infraestructura necesaria para mover los animales con rapidez», advirtió. «Toda esta hacienda podría llevarla a un campo alto propio y darle de comer, pero ¿qué hago si después no puedo entrar con el maíz o con alimento porque los caminos están cortados?», planteó.

A la logística del traslado se sumó la búsqueda de establecimientos disponibles para alojar los rodeos. Sobrero señaló que había reservado un campo con anticipación para asegurarse un destino. «Los feedlots están completos porque la hacienda tiene muy buen valor. Tuve que reservar un campo particular el 27 de julio, a unos 250 kilómetros, para asegurarme un lugar. Todo eso significa un costo extra muy importante», afirmó.

La experiencia de 2007 apareció como uno de los antecedentes que influyeron en las decisiones actuales de los productores. «En dos días llovieron 635 milímetros. Creíamos que teníamos la situación controlada y cuando nos quisimos acordar teníamos 60 centímetros de agua y no había dónde ir», recordó Sobrero. Por ese motivo, decidió movilizar los animales antes de que comenzaran eventuales precipitaciones de mayor intensidad. «Prefiero perder algo y no perder todo. Va a pasar algo fuerte y no quiero que me agarre desprevenido, porque después es tarde y uno termina lamentándose sobre la leche derramada», sostuvo.

Juan Citovich, productor oriundo de San Antonio de Areco y con más de tres décadas de actividad en las islas del Delta, atravesaba una situación similar. «Hace 33 años que ando en esta zona alquilando campos y criando vacas. Ya ni me acuerdo, pero serán 10 o 12 veces que hemos salido con las vacas por el agua. Hoy mi campo ya está cubierto en un 80%. Estamos medio desesperados, buscando campos por todos lados», relató. Citovich utilizaba el establecimiento de un conocido para clasificar los rodeos y definir posteriormente dónde ubicar cada grupo de animales.

El productor aclaró que la situación que atravesaba estaba relacionada con el río Uruguay y que todavía permanecía la incertidumbre por el comportamiento del Paraná. «Esta es mi situación solamente con el río Uruguay; todavía tenemos que esperar lo que pueda pasar con el río Paraná», señaló. Sobre las previsiones climáticas, afirmó: «Realmente es para asustarse, y mucho». Citovich explicó que todavía podía utilizar el camino rural Jacobo Peters, pero recordó que ese corredor ya había quedado interrumpido durante crecientes anteriores. «Hoy tengo la ventaja de estar frente al camino rural Jacobo Peters, que todavía está transitable. Pero cuando llegue el Paraná es muy probable que se corte, como ya ocurrió otras veces», advirtió. Ante esa posibilidad, señaló que la estrategia consistía en retirar la hacienda antes de perder las vías de acceso. «Lo que estamos haciendo es prevenir todo eso y salir de la mejor manera posible para que, si llega una catástrofe de mayor magnitud, no nos encuentre desprevenidos», concluyó.

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