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Flávio Bolsonaro superó a Lula y habrá balotaje en Brasil

El candidato del Partido Liberal obtuvo el 47,07% de los votos frente al 45,11% del actual mandatario, revirtiendo los pronósticos de las encuestas. El fuerte avance opositor en el Congreso y en gobernaciones clave plantea un escenario de extrema paridad de cara a la segunda vuelta del domingo 25.

La primera vuelta de las elecciones presidenciales en Brasil arrojó un resultado que desafió las proyecciones de todas las consultoras y reconfiguró el mapa político del país. Flávio Bolsonaro, representante del Partido Liberal, se impuso con el 47,07% de los sufragios sobre el actual presidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien cosechó el 45,11%. Con esta diferencia, la jefatura del Estado se definirá en un balotaje el próximo domingo 25, en lo que promete ser una contienda histórica.

Desde el inicio del escrutinio, los números mostraron una consolidación del espacio conservador. En su primera declaración tras conocerse los resultados, Flávio Bolsonaro aseguró que la población busca un cambio de rumbo y dio por terminada la etapa del Partido de los Trabajadores (PT) en el poder. Para alcanzar la mayoría necesaria en la segunda vuelta, el candidato opositor buscará aglutinar el respaldo de postulantes del espectro de derecha y centroderecha, como Augusto Cury (Avante), Renan Santos (Misión) y Ronaldo Caiado (PSD), quienes rondaron el 2% de los votos cada uno.

El nuevo mapa legislativo y territorial

El desempeño electoral de la oposición no se limitó a la categoría presidencial, sino que se extendió de manera contundente al Congreso y a los estados más determinantes. El Partido Liberal y sus agrupaciones aliadas lograron el control del Senado, asegurando 29 de los 81 escaños, al mismo tiempo que obtuvieron al menos 121 bancas en la Cámara de Diputados, posicionándose como la primera minoría.

A nivel territorial, la fuerza conservadora retuvo San Pablo, el estado más poblado y rico del país, con la reelección de Tarcísio de Freitas (62%), quien superó ampliamente al exministro Fernando Haddad (35%). Además, se impusieron en Minas Gerais con el diputado Cleitinho, en Paraná con la contundente victoria del exjuez Sergio Moro (50,1%), y dieron la sorpresa en Río de Janeiro de la mano de Leandro Ruas, un excomisario que alcanzó el 49% frente al favorito Eduardo Paes. Por su parte, el PT de Lula logró mantener su fortaleza en el nordeste, garantizando las gobernaciones en Bahía, Ceará y Piauí, y disputará la segunda vuelta para retener Rio Grande do Norte.

La elección también ratificó el peso político de la familia Bolsonaro. Michelle Bolsonaro fue electa senadora por Brasilia con una cifra récord de votos, perfilándose de cara al 2030, mientras que Carlos y Renán Bolsonaro consiguieron bancas en el Senado y la Cámara de Diputados, respectivamente, representando al estado de Santa Catarina.

La estrategia del oficialismo ante el balotaje

Frente a este escenario adverso, Lula da Silva llamó a su militancia a redoblar los esfuerzos. Recordando sus años de líder sindical, se dirigió a sus seguidores para marcar los ejes de la nueva campaña. El mandatario apuntó directamente a los 33 millones de electores que no asistieron a votar, un 21,07% del padrón que representa la segunda mayor abstención en la historia del país.

Para revertir el resultado —una hazaña estadística inédita, dado que nadie ha ganado un balotaje partiendo desde el segundo lugar en la historia democrática reciente de Brasil—, el jefe de Estado apelará a su vicepresidente, el moderado Geraldo Alckmin, para captar el voto de centro. Asimismo, Lula planteó una autocrítica respecto al comportamiento del electorado, cuestionando abiertamente por qué figuras como sus ministras Marina Silva y Simone Tebet resultaron derrotadas en San Pablo frente a candidatos con un discurso centrado netamente en la seguridad pública.

Durante su discurso, el mandatario contrastó los indicadores de su gestión, destacando la baja inflación y la creación de empleo, frente a los problemas de crédito derivados de las altas tasas de interés fijadas por el Banco Central. En paralelo, lanzó duras críticas hacia su rival, acusándolo de representar un modelo de incertidumbre institucional y recordando investigaciones judiciales en curso, como el caso del Banco Master, los vínculos financieros con el banquero Daniel Vorcaro y presuntos nexos con organizaciones ilícitas en Río de Janeiro.

El próximo balotaje definirá no solo el modelo económico del país, sino también su arquitectura institucional. Una eventual victoria de Flávio Bolsonaro le otorgaría la facultad de nombrar a cuatro nuevos jueces en el Supremo Tribunal Federal, lo que, según indicaron desde su propio espacio, abriría la puerta a la destitución del magistrado Alexandre de Moraes y a un indulto formal para el expresidente Jair Bolsonaro.

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