A menos de una semana de las elecciones presidenciales en Brasil, una investigación periodística basada en mensajes, audios y documentos de un exsocio comercial expuso al candidato ultraderechista Flávio Bolsonaro por presuntas orgías con trabajadoras sexuales, recepción de regalos de lujo y gestiones ante un juez del Supremo Tribunal Federal en favor de intereses privados.
El senador brasileño y candidato presidencial del Partido Liberal (PL), Flávio Bolsonaro, quedó en el centro de una nueva controversia tras una investigación periodística que reveló mensajes, audios, fotografías y documentos entregados por su exsocio comercial Alexandre Santini. El material, publicado por el medio PlatôBR, incluye registros sobre orgías con trabajadoras sexuales, regalos de lujo como un Rolex de oro y gestiones del ultraderechista ante un juez del Supremo Tribunal Federal (STF) en favor de los intereses de un cliente.
El origen del material
Santini fue socio de Flávio Bolsonaro en una franquicia de la chocolatería Kopenhagen ubicada en un shopping de Barra da Tijuca, en Río de Janeiro. El negocio, denominado Bolsotini Chocolates e Café Ltda., había quedado bajo la lupa del Ministerio Público de Río de Janeiro en el marco de las investigaciones por las llamadas «rachadinhas», un esquema por el que asesores de legisladores entregaban parte de sus salarios a sus jefes políticos. La franquicia fue posteriormente clausurada y la sociedad entre ambos terminó en medio de una disputa económica. Según PlatôBR, el rompimiento se dio por dinero: Santini alegaba que el senador le debía valores y, durante el conflicto, comenzó a recopilar y conservar el material que ahora salió a la luz.
La ruptura y la venganza
El ápice del conflicto fue inusitado. Santini procuró a la esposa de Flávio, la dentista Fernanda Bolsonaro, para contarle detalles de lo que el entonces diputado hacía cuando estaba lejos de su familia. Además de los relatos, le mostró pruebas de que Flávio tenía el hábito de participar de «festinhas privês» con garotas de programa. Era el propio Santini quien organizaba varios de esos convescotes, con dinero que circulaba entre ambos desde los tiempos de la sociedad en la chocolatería, fondos que, según las investigaciones del Ministerio Público de Río, provenían de las rachadinhas.
Las orgías y el Rolex de R$ 305 mil
La investigación señala que, durante la presidencia de su padre Jair Bolsonaro (2019-2022), amigos del actual candidato se acercaban a Flávio debido a su acceso al entorno presidencial y a distintos organismos del Estado. El medio sostiene que esas personas pagaban gastos personales y le hacían regalos de alto valor, entre ellos un Rolex de oro blanco valuado en 305.000 reales.
Notas fiscales indican que el abogado Alan Belaciano, apuntado como integrante del grupo de apoyo a Flávio en Brasilia, pagó más de R90milenequiposdegimnasioparalaresidenciaadquiridaporelsenadorenLagoSul,evaluadaenR 5,9 millones. Además, mensajes y comprobantes apuntan a la adquisición del Rolex Submariner Date en febrero de 2022, comprado por Belaciano y repasado a Flávio. El caixa informal también habría pagado reparaciones en la residencia del senador, una televisión de 75 pulgadas y mensualidades de gimnasio.
El lobby en el STF
Otro de los episodios revelados involucra al juez del STF Kassio Nunes Marques. De acuerdo con los mensajes publicados por PlatôBR, Flávio Bolsonaro habría contactado al magistrado para tratar los intereses de un cliente de Santini. El caso era gestionado por el abogado Alan Belaciano, apuntado como integrante del grupo próximo al senador en Brasilia. Según los registros, la articulación preveía una cena en la residencia para alinear los detalles, con la participación del jefe de gabinete del ministro.
Al ser confrontado con la posesión de esas informaciones por Santini a finales de 2023, Flávio Bolsonaro respondió prontamente a los mensajes del exsocio. En la misma tarde, agendaron una reunión en su despacho en Brasilia. Tras el encuentro, Santini comunicó a sus contactos que el conflicto con el senador estaba cerrado y pasó a integrar el grupo de apoyo público a la candidatura presidencial de Flávio.
El ministro Kassio Nunes Marques, que también preside el Tribunal Superior Electoral (TSE), no negó haber recibido pedidos del senador relacionados con procesos en trámite en su despacho. Consultado sobre las mensajes revelados, respondió a través de su asesoría de prensa que «atiende parlamentarios de todos los partidos, que defienden intereses distintos, y eso es praxis entre todos los despachos del Supremo, no representando perjuicio para la imparcialidad de los magistrados». Sin embargo, no respondió puntualmente sobre la conversación con Flávio ni sobre si llegó a tratar con el abogado Alan Belaciano.
El silencio del candidato
El senador Flávio Bolsonaro permanece en silencio tras la publicación de la investigación. Cuestionado por periodistas durante una agenda en São Paulo el martes 29, ignoró las preguntas y no respondió a los cuestionamientos. Hasta el momento, tampoco había publicado manifestación en sus redes sociales sobre las acusaciones presentadas por PlatôBR.
Las reacciones políticas
El ministro de Relaciones Institucionales del gobierno de Lula, José Guimarães (PT), expresó en redes sociales al conocerse el artículo periodístico: «¡No son chismes! ¡Son registros!». Guilherme Boulos, ministro de la Secretaría General de la Presidencia, criticó la doble vara del hijo del exmandatario sobre la cuestión de las orgías. «El cinismo de Flávio Bolsonaro es increíble. De día, hace discursos de defensor de la familia y de la moral cristiana. De noche…», escribió en X.
El contexto judicial de la familia Bolsonaro
No solo Flávio Bolsonaro está salpicado por las investigaciones. Su padre, Jair Bolsonaro, cumple una pena de 27 años por intentar derrocar al actual presidente Luiz Inácio Lula da Silva tras perder los comicios de 2022. Por otro lado, su hermano Eduardo Bolsonaro fue condenado días atrás a un año de prisión por la Corte Suprema en un juicio por difamación contra la diputada Tabata Amaral. En un juicio virtual cuyos últimos votos se conocieron en la noche del viernes, el Supremo Tribunal Federal, por siete votos a favor y tres en contra, consideró al exlegislador radicado actualmente en Estados Unidos culpable de haber difamado a la diputada. Se trata de la segunda condena sufrida por Eduardo Bolsonaro desde que abandonó Brasil hace un año al alegar sufrir una persecución política y judicial en su país. En junio pasado, el mismo STF le impuso una pena de cuatro años y dos meses de prisión tras hallarlo responsable del crimen de coacción a la justicia.
El caso Dark Horse
Flávio Bolsonaro también está en la mira por una investigación abierta sobre la financiación de «Dark Horse», una película sobre la vida de su padre, por sospechas de lavado de dinero, evasión de divisas y corrupción, acusaciones que ha negado, reiterando que se trató de un patrocinio privado y legal. «No tengo nada que esconder, la película es totalmente legal», dijo el candidato en uno de sus actos de campaña.
El candidato ultra admitió en mayo haber pedido giros millonarios para «Dark Horse» al banquero Daniel Vorcaro, actualmente detenido por un megafraude financiero. El sitio Intercept Brasil reveló ese mes mensajes de audio de Flávio Bolsonaro a Vorcaro, pidiéndole dinero para la película. Según documentos judiciales, la investigación apunta a que Flávio Bolsonaro tuvo reuniones personales con Vorcaro y conversaron varias veces sobre ese financiamiento. Señala además una transacción internacional de 12,3 millones de dólares de una empresa ligada indirectamente a Vorcaro a otra relacionada con un abogado de su hermano Eduardo Bolsonaro, quien orientó cómo el dinero podía ser gestionado en Estados Unidos.
Flávio Bolsonaro primero desmintió relaciones con Vorcaro, pero luego admitió haberle pedido fondos y negó irregularidades. El banquero terminó detenido por sospechas de fraude tras dejar una deuda de más de 7.000 millones de dólares, que llevó a la liquidación de su banco Master. La investigación reveló conexiones de Vorcaro con jueces y políticos de distintos colores.
Las rachadinhas: el fantasma que vuelve
El escándalo de las «rachadinhas» vuelve a tomar fuerza en plena campaña. El diputado federal Rui Falcão (PT-SP) encaminó una petición a la Procuraduría General de Justicia de Río de Janeiro en la que solicita la retomada de la investigación sobre el esquema atribuido al antiguo despacho de Flávio Bolsonaro en la Asamblea Legislativa de Río (Alerj). La representación, protocolada el lunes 28, apunta nuevos elementos envolvendo un cofre que Flávio Bolsonaro mantenía en conjunto con su hermano Carlos Bolsonaro y el acceso al local el 26 de noviembre de 2012, un día antes de la compra de dos inmuebles en Copacabana. La operación fue registrada en escritura por R310mil,perodocumentoscitadosenlarepresentacioˊnapuntanaunpagototaldeR 638 mil en especie, en valores de la época.
El diputado del PT sostiene que esos elementos no fueron analizados en la investigación anterior y que son independientes de las pruebas posteriormente anuladas por la Justicia. Por eso, pide una nueva apuración por el Ministerio Público. «Lo que estamos pidiendo es que los hechos sean investigados. Existen nuevos elementos y ellos precisan ser esclarecidos», afirma Rui Falcão.







