El secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, calificó de «hipocresía pura» las críticas europeas al acuerdo entre Donald Trump y Vladímir Putin para importar diésel ruso, mientras la UE mantiene sus sanciones y Ucrania denuncia una «traición».
El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, tachó este domingo de «hipocresía pura» las críticas de los líderes europeos al acuerdo sobre el suministro de diésel ruso alcanzado entre el presidente Donald Trump y Vladímir Putin. «Los europeos han dado a los rusos más dinero desde el inicio de esta guerra que a los ucranianos porque no pueden dejar de depender de la energía rusa. Su política energética ha sido un fracaso, y siguen financiando a Vladímir Putin. Por lo tanto, cuando dicen que no podemos esperar un respiro en los precios del diésel es hipocresía pura», declaró Bessent en entrevista a Fox News.
El acuerdo Trump-Putin: 4,8 millones de toneladas de diésel
El viernes 9 de octubre, Trump afirmó que durante una conversación telefónica con Putin habían alcanzado un acuerdo para que Rusia suministre diésel a los mercados estadounidense y global. Según escribió el mandatario en su cuenta de Truth Social, Rusia entregaría de inmediato más de 300.000 toneladas de combustible, otras 500.000 toneladas durante noviembre y 1.000.000 de toneladas inmediatamente después. Fuentes oficiales elevaron la cifra total a 4,8 millones de toneladas.
En consecuencia, el Departamento del Tesoro anunció la suspensión temporal de las sanciones sobre las entregas de diésel ruso hasta el 7 de abril de 2027. Quedan autorizadas todas las transacciones relacionadas con la venta, entrega, descarga e importación de combustible diésel de origen ruso, incluida su entrada a territorio estadounidense.
El viceprimer ministro ruso, Alexánder Novak, anunció que Rusia comenzará a levantar de inmediato la prohibición de la exportación de diésel, antes de los plazos previstos. «Rusia está dispuesta a suministrar volúmenes adicionales de diésel al mercado estadounidense, así como a todos nuestros socios», afirmó.
La reacción europea: «Concerning» y sanciones que continúan
La reacción europea fue inmediata y contundente. La alta representante de la UE para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, rechazó cualquier flexibilización de las sanciones sobre el diésel ruso tras el acuerdo de Trump con Putin. «EE.UU. es nuestro mayor aliado, pero nuestro mensaje es claro: si queremos terminar esta guerra, la única forma es presionar más a Rusia», afirmó Kallas el lunes antes de la reunión de ministros de Exteriores en Luxemburgo.
La ministra de Exteriores de Irlanda, Helen McEntee, calificó el acuerdo como «concerning» (preocupante) pero insistió en que el bloque continuará su estrategia. «Lo que necesitamos es reenfocar y redoblar nuestros esfuerzos para mantener la presión sobre Rusia», declaró.
La UE adoptó el lunes su mayor paquete de sanciones hasta la fecha, dirigido a más de 1.600 personas y entidades acusadas de sostener la guerra rusa, más de la mitad vinculadas a la producción de misiles balísticos.
Alemania fue tajante: el portavoz del gobierno, Stefan Kornelius, afirmó que «el gobierno alemán mantiene sus decisiones de sanción contra Rusia y trabaja con sus socios europeos en nuevas sanciones». Aclaró que el diésel ruso «no será suministrado a Alemania» a pesar del acuerdo. La ministra de Economía, Katherina Reiche, subrayó que Alemania «apoya plenamente» los paquetes de sanciones y que su suministro está diversificado.
Suecia también criticó el acuerdo. La ministra de Exteriores, Maria Malmer Stenergard, expresó: «Lamento mucho esto. Espero que no entre en vigor. Los países de la UE, independientemente de lo que pase con EE.UU., deben mantener la calma y aumentar el apoyo utilizando los activos congelados y aumentando la presión sobre Rusia». Lituania coincidió: el ministro Kęstutis Budrys afirmó que el acuerdo «no ayuda, ni a los precios de los productos petrolíferos ni a la unidad dentro de la comunidad transatlántica».
Zelensky: «Traición» y «decisión débil»
El presidente ucraniano, Volodímir Zelensky, reaccionó con dureza. En una entrevista con Axios, calificó la decisión de Trump como «no justa y no honesta» y dijo sentirse «traicionado». La oficina de Zelensky emitió un comunicado en el que llamó al acuerdo «una decisión débil» y «un regalo a Putin».
Trump respondió atacando a Zelensky: «Es hora de que Ucrania tenga un nuevo presidente», declaró el sábado. También culpó a Kyiv por la falta de un acuerdo de paz con Rusia, acusando a Zelensky de no estar dispuesto a llegar a un acuerdo. El lunes, Zelensky suavizó su postura y ofreció detener los ataques a refinerías rusas si Moscú cesaba los ataques a la infraestructura energética ucraniana.
La crisis del diésel en Europa: precios récord y dependencia estructural
El acuerdo llega en un momento crítico para Europa, que enfrenta su peor crisis de diésel en décadas. Los precios del diésel han alcanzado récords históricos: en Alemania y Francia superaron los 2,40 euros por litro, y el precio medio en la UE alcanzó los 2,24 euros por litro, según datos de la Comisión Europea. Los conductores europeos pagan un 40% más que a principios de año, lo que supone un sobrecoste de aproximadamente 30 euros por cada depósito de 50 litros. En total, el continente gasta 203 millones de euros diarios adicionales en diésel desde el inicio del conflicto.
La raíz del problema es estructural. Antes de 2022, la UE recibía alrededor de 700.000 barriles diarios de diésel ruso, lo que representaba la mitad de sus compras de este combustible. Las refinerías europeas, históricamente orientadas a la producción de gasolina, dependían de las importaciones para cubrir el déficit de diésel. El embargo de 2023 forzó un giro hacia proveedores de Oriente Medio y Asia, pero la prohibición de importar productos refinados a partir de crudo ruso en terceros países, vigente desde enero de 2026, restringió aún más el suministro. El cierre del estrecho de Ormuz agravó la situación: Oriente Medio representaba el 36% de las importaciones europeas de queroseno y el 18% de las de diésel.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, reconoció que los combustibles fósiles importados habían costado 90.000 millones de euros adicionales desde el inicio de la guerra con Irán, «sin una sola molécula de energía añadida». El presidente francés, Emmanuel Macron, pidió a Bruselas relajar temporalmente las especificaciones de calidad del combustible para aumentar la producción de las refinerías europeas en un 5-20%.
El contexto estadounidense: elecciones de medio término y precios récord
El acuerdo responde también a una urgencia política interna en Estados Unidos. A menos de un mes de las elecciones de medio término del 3 de noviembre, los precios de los combustibles se han convertido en un lastre para el Partido Republicano. El diésel alcanzó un récord de 6,53 dólares por galón el mes pasado, más del doble que un año antes, y la gasolina promedia 4,37 dólares, un 40% más que hace doce meses.
Analistas estiman que el aumento del precio del diésel de 3 a 6 dólares por galón está conectado en un 60% con el estrecho de Ormuz y en un 40% con el conflicto Rusia-Ucrania. Trump ha celebrado el acuerdo como un logro: «Creo que los precios del diésel van a bajar a un ritmo récord», declaró, y agradeció públicamente a Putin.
Sin embargo, los expertos dudan de que los volúmenes anunciados tengan un impacto significativo. Las 4,8 millones de toneladas representan una fracción del consumo global y podrían no ser suficientes para contrarrestar la volatilidad del mercado. Patrick De Haan, analista de GasBuddy, señaló que las recientes bajadas modestas de precios se deben más a «las maniobras que hemos visto de la administración Trump en las últimas semanas» que a cambios estructurales en la oferta.
Un golpe a la unidad transatlántica
El acuerdo ha abierto una brecha profunda entre Washington y sus aliados europeos. Mientras la UE redobla sus sanciones contra Rusia, Estados Unidos suspende las suyas para aliviar la presión sobre los precios internos. Bessent defendió la medida argumentando que «las sanciones no son un impedimento para un nuevo acuerdo de comercio energético» y que la crítica europea es «hipocresía» porque ellos mismos no han podido desvincularse del gas y el petróleo rusos.
La paradoja es evidente: Europa, que ha sido el principal sostén financiero de Ucrania, sigue dependiendo energéticamente de Rusia; Estados Unidos, que lidera las sanciones, acaba de levantar las suyas sobre el diésel para resolver un problema doméstico a semanas de unas elecciones. El resultado es una fractura en el frente occidental que Moscú observa con satisfacción. Como resumió el viceprimer ministro Novak: Rusia está «dispuesta a suministrar volúmenes adicionales de diésel al mercado estadounidense, así como a todos nuestros socios».






