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Buque chileno a Malvinas tensa la relación Milei-Kast

La posible salida del buque chileno Danstar desde el Estrecho de Magallanes hacia las Islas Malvinas el próximo 10 de noviembre genera un dilema diplomático para Argentina, que debe decidir si considera «paso inocente» a una embarcación que podría llevar suministros para el proyecto petrolero Sea Lion, declarado ilegal por el Gobierno.

La situación entre Argentina y Chile sigue tensa. La posibilidad de una inminente salida del barco Danstar de Chile desde Magallanes hasta las Islas Malvinas genera resquemor en el vínculo bilateral entre Javier Milei y José Antonio Kast. Una fuente militar al tanto de la situación dijo a LPO que «el 10 de noviembre zarpa el buque chileno hacia Malvinas y la Cancillería tiene que decidir si lo va a considerar paso inocente o no, si llevar su pertrecho, suministros o lo que sea para el emprendimiento petrolero debería ser no inocente toda vez que lo declaramos ilegal nosotros a ese emprendimiento».

«Tal vez no corresponda declararlo no inocente porque no afecta a la soberanía nacional. Quirno dijo que no vamos a parar ningún barco, pero que espera que Kast cumpla su palabra, como diciendo no tendría que salir el barco», agregó.

El dilema es fino, porque si Kast decide no enviar el barco recibirá fuertes críticas en un contexto de crisis política y con una imagen que no logra recuperarse a siete meses de mandato. Por eso, el país trasandino se mantiene firme en su decisión. Para Milei también es un problema porque Kast es parte de la ola azul que opera bajo el radar de la ultraderecha regional liderada por Donald Trump. Sin embargo, hay sectores del gobierno que buscan empujar a Milei hacia un conflicto directo con Chile.

La alianza chileno-británica

En este contexto, Chile y Reino Unido mostraron voluntad de reforzar su alianza de cara al Atlántico Sur. El embajador británico en Chile, David Concar, se reunió en Punta Arenas con el comandante de la Tercera Zona Naval de la Armada de Chile, contraalmirante Juan Soto, durante su primera visita a Magallanes desde que asumió el cargo. Según informó el sitio chileno Defensa, «ambas partes repasaron la colaboración entre sus instituciones marítimas y proyectaron trabajo conjunto en ciencia y cooperación antártica».

«La conversación se centró en la histórica colaboración naval entre el Reino Unido y Chile, un vínculo que se remonta a más de dos siglos y que incluye el legado de figuras como Lord Thomas Cochrane y el apoyo actual a la investigación científica y la cooperación técnica en el extremo sur. Punta Arenas y los espacios australes chilenos funcionan como plataforma estratégica para operaciones de seguridad marítima, logística y proyectos científicos de alcance global», agrega.

La ambigüedad argentina

Un integrante de la Armada Argentina planteó que «la postura de Chile es muy intransigente, al margen de Kast. Creo que hay una ruptura acá. Kast le prometió a Milei que no va a apoyar el proyecto Sea Lion. Es una cosa media ambigua, porque el día que zarpe este barco y lleve generadores de electricidad o repuestos para motores o cualquier cosa, Chile tiene que asegurar que esas provisiones no van a ir para el emprendimiento declarado ilegal. Lo curioso es que ahora que está el proyecto se reaviva este interés por tener esta ruta comercial».

«Chile está diciendo a través de algunas autoridades de distinto nivel como el alcalde de Punta Arenas, Claudio Radonich, que Argentina tiene una doble moral porque a ellos los amenaza con no dejarlos pasar por el mar territorial y a Montevideo no, pero ellos no necesitan pasar por las 12 millas del mar territorial argentino porque tienen sus propias 12 millas. Sale directamente sin pedirnos permiso», añadió este militar.

Este militar pone el ojo en que el problema está del lado argentino por la ambigüedad del canciller Pablo Quirno. «La Convención del Mar es clara en el artículo 19: si un buque entra en tu Mar Territorial y hace un tráfico inocente que no tenga consecuencias para el Estado ribereño, no tenés cómo pararlo, tiene que pasar sí o sí porque está garantizado por la Convención del Mar».

«Es un barco privado que va a hacer una navegación privada. Ahora, cuando entra al mar argentino, es el Estado argentino el que tiene que tomar las medidas que correspondan. Pero si siguen esperando que Chile avise, el gobierno de Chile no tiene nada que avisar porque no es un barco estatal. Argentina debería tomar recaudos para asegurarse qué transporta ese barco y que no va a ser usado para el emprendimiento. Entonces a partir de eso lo declarás o inocente o no inocente. Pero el Canciller no se juega y dice que espera que el presidente cumpla su palabra y que nosotros no vamos a parar ningún barco, eso no es ni chicha ni limonada», concluyó.

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