Aunque hubo un leve abaratamiento relativo en dólares, los argentinos necesitan hasta 20 salarios industriales para comprar un auto. La indumentaria y los bienes durables lideran las distorsiones de precios frente al resto del mundo.
La desregulación económica y el ajuste no han logrado revertir una de las distorsiones más profundas del esquema actual: Argentina sigue siendo un país estructuralmente caro para quienes viven de un salario. A pesar de que los precios medidos en dólares registraron una caída del 2% recientemente frente al resto de América Latina, el costo de vida interno se mantiene elevado al contrastarlo con los deprimidos ingresos reales de la población.
Un informe elaborado por el IERAL-Fundación Mediterránea y
El mayor desfasaje se evidencia al cruzar estos valores con el poder adquisitivo real de los trabajadores. El estudio precisa que para adquirir un automóvil, un empleado industrial argentino necesita destinar 20 salarios completos. En contraste, en Chile se requieren 16 sueldos y en Estados Unidos apenas 6. La misma dinámica restrictiva se repite en el rubro textil: comprar un par de zapatillas demanda el 7% de un salario industrial en Argentina, mientras que en el mercado chileno insume el 4,7% y en el estadounidense representa solo el 1,8%.
A nivel global, sobre una base comparativa de 100 países, los rubros de vestimenta y calzado empujan a la Argentina a los puestos más altos de encarecimiento. El país ocupa el segundo lugar mundial con los vestidos de marca internacional más caros y el octavo puesto en zapatillas deportivas. Las excepciones que brindan alivio relativo se encuentran en categorías muy puntuales, como el vino de gama media (puesto 89°) o las cuotas de gimnasios (puesto 76°), donde el mercado local figura entre los más accesibles.

