Un enfrentamiento armado entre efectivos policiales y sospechosos en la capital entrerriana derivó en un megaoperativo. Las autoridades incautaron un arsenal que pertenecería a una peligrosa banda narcocriminal de la zona.
La madrugada de este lunes expuso una vez más la extrema violencia que impera en ciertos sectores de la capital entrerriana. En el corazón del barrio Macarone de Paraná, un intenso operativo policial se desató pasadas las 0.30 tras múltiples llamados de vecinos al servicio de emergencias 911, quienes alertaban sobre una ráfaga de detonaciones de armas de fuego. Al arribar de urgencia a la intersección de las calles Cortada 22 y Cortada 4, los efectivos de la Comisaría Octava se encontraron con un escenario de altísima tensión: dos hombres vestidos con ropas oscuras portaban armamento en plena vía pública. Lejos de acatar la voz de alto, los sospechosos iniciaron un feroz intercambio de disparos con los uniformados, logrando evadir el cerco inicial. Según el reporte oficial, uno de los tiradores se atrincheró velozmente en el interior de una vivienda cercana, mientras que su cómplice emprendió la huida a pie a través de un estrecho pasillo en dirección a la Cortada 5.
Frente a la gravedad del enfrentamiento, la Jefatura Departamental Paraná ordenó el despliegue inmediato de un operativo cerrojo a gran escala. Del rastrillaje nocturno participaron unidades tácticas y operativas, incluyendo al Grupo Especial, la División Investigaciones, personal de la División 911 y agentes de la Comisaría 17ª. La minuciosa inspección de la zona comenzó a arrojar resultados rápidamente. Una oficial que participaba de la búsqueda logró localizar una pistola que había sido descartada sobre el techo de un pasillo en las inmediaciones de la Cortada 3. De manera simultánea, otra patrulla de la División 911 halló una segunda pistola abandonada sobre la cinta asfáltica en la Cortada 5, confirmando la ruta de escape de los agresores.
El trabajo de los peritos de la Dirección de Criminalística permitió dimensionar la magnitud del poder de fuego empleado durante la balacera. La investigación de campo detectó múltiples impactos de bala en las fachadas de dos viviendas situadas sobre la Cortada 3, en el tramo comprendido entre las Cortadas 22 y 23. Además del daño por los proyectiles, los pesquisas constataron indicios de un posible foco ígneo en el frente de una de las propiedades, sugiriendo un ataque premeditado e incendiario contra sus moradores. La recolección de evidencia balística fue abrumadora: se levantaron ocho vainas servidas calibre .22 LR, 15 vainas calibre .380 y un total de 52 vainas calibre 9 milímetros, sumado a un cartucho 9×19 milímetros intacto y diversos restos de encamisados deformados por los impactos. Los cálculos indican que se efectuaron más de 60 disparos en apenas un puñado de minutos.
Ante este violento escenario, la fiscal de turno, Paola Farinó, solicitó la autorización urgente del juez de Garantías Pablo Zoff para ejecutar un allanamiento inmediato en la zona. Las medidas incluyeron la realización de pruebas de dermotest a los habitantes de la vivienda atacada, con el objetivo de determinar si habían manipulado armas durante el episodio y esclarecer las responsabilidades. Fue precisamente en el marco de estas diligencias judiciales cuando el operativo dio su golpe más certero. Los policías apostados en el perímetro observaron el momento exacto en el que un sujeto no identificado descartó apresuradamente un bolso para evitar ser descubierto. Al inspeccionar el contenido del bulto, los agentes hallaron un verdadero arsenal oculto: nueve armas de fuego de distintos calibres y una voluminosa cantidad de cajas de municiones.
El saldo final del megaoperativo se tradujo en el secuestro de 11 armas —entre ellas una pistola Bersa calibre .22 LR con cargador y una pistola calibre 11.25— y cientos de cartuchos letales. Para los investigadores de la Policía de Entre Ríos, este duro golpe logístico afecta de manera directa a una de las bandas narcocriminales que mayor cantidad de hechos de violencia viene protagonizando en los barrios de Paraná, las cuales buscan afianzar su control territorial mediante el terror armado.









