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La FIA aprieta el límite presupuestario y afecta a Alpine y Colapinto

La Federación Internacional del Automóvil (FIA) aprobó nuevas regulaciones que, desde 2027, obligarán a los equipos de Fórmula 1 a separar de forma estricta su personal e instalaciones de otros programas como el WEC o la Fórmula E, una medida que busca cerrar una laguna en el límite presupuestario de 215 millones de dólares y que impacta en Alpine, la escudería de Franco Colapinto, y en los grandes fabricantes integrados.

El Consejo Mundial del Deporte Motor de la FIA dio luz verde a una serie de regulaciones operativas que entrarán en vigor en 2027 y que buscan impedir que las escuderías utilicen actividades externas para desarrollar tecnología o distribuir gastos que deberían contabilizarse dentro del límite presupuestario de la categoría. Según informó Motorsport, el organismo detectó que algunos equipos aprovecharon estructuras corporativas compartidas para trasladar recursos humanos y tecnológicos desde otras divisiones de sus compañías sin que esos costos se registraran de forma íntegra dentro del cost cap.

El límite presupuestario de la F1 está fijado actualmente en 215 millones de dólares por temporada. Hasta la entrada en vigor de la nueva normativa, un ingeniero podía repartir oficialmente su jornada laboral entre la F1 y otros programas de la misma empresa —ya fueran proyectos de desarrollo de productos, campeonatos de resistencia, Fórmula E u otras disciplinas—, y solo la proporción atribuida a la F1 se sumaba al límite de gastos. El resto se facturaba a áreas como el WEC, la Fórmula E o incluso programas de vela, lo que generaba una ventaja para las escuderías vinculadas a grandes grupos industriales frente a aquellas cuya única actividad deportiva es la categoría máxima.

Los equipos en la mira

Las sospechas apuntan a Aston Martin, Ferrari, Cadillac y Alpine, todas con presencia en el WEC. En el caso de Alpine, propiedad del Grupo Renault, la marca francesa también podría tener asociación con la escudería Nissan de Fórmula E, ya que la firma japonesa está vinculada al conglomerado galo.

Sin embargo, el panorama para Alpine tiene un matiz decisivo: la marca francesa anunció en febrero de este año que se retirará del Campeonato Mundial de Resistencia (WEC) al final de la temporada 2026 para concentrar sus esfuerzos en la Fórmula 1. La decisión, según explicó el presidente de Alpine, Philippe Krief, responde a “decisiones difíciles” vinculadas a dificultades económicas y a la desaceleración del mercado de vehículos eléctricos. Esto significa que, a partir de 2027, Alpine ya no tendrá un programa paralelo en el WEC, por lo que el impacto directo de la normativa podría ser menor para el equipo de Colapinto en esa categoría. No obstante, la estructura del grupo Renault y su posible vinculación con Nissan en Fórmula E mantienen la relevancia de la medida.

Para Franco Colapinto, el efecto estará relacionado con la organización y el desarrollo técnico de su equipo. El piloto argentino, confirmado por Alpine para 2027 junto a Pierre Gasly, podría verse alcanzado indirectamente si la escudería debe reorganizar sus recursos humanos y tecnológicos para cumplir con las exigencias de la FIA. El alcance real dependerá de cuántos recursos comparta Alpine entre sus distintos programas y de las adaptaciones que deba implementar.

Qué recursos quedan bajo restricciones

Entre los activos alcanzados por la nueva normativa aparecen simuladores, túneles de viento, bancos de pruebas, centros de datos y sistemas informáticos, herramientas clave para ensayar componentes y desarrollar mejoras antes de llevarlas a pista. La separación también comprenderá el acceso a las áreas de las fábricas destinadas a cada programa: el personal ajeno a la estructura de Grandes Premios tendrá prohibido ingresar a la fábrica de F1, y los trabajadores de la escudería no podrán visitar a sus colegas de otras divisiones.

El traslado de personal también se endurece. Un empleado que deje la estructura de F1 para incorporarse a otra actividad alcanzada deberá contar con un contrato nuevo que detalle sus funciones, y se desactivarán sus anteriores credenciales y correo electrónico. No podrá regresar hasta que haya pasado al menos un año. En el movimiento inverso, quienes pasen desde otros programas al equipo de F1 deberán cumplir un período mínimo de separación de tres meses antes de la incorporación.

El precio de cerrar la laguna

La paradoja de la nueva normativa es que, si bien busca contener los costos, también podría elevar las plantillas y los gastos de las estructuras. Los equipos sin una casa matriz detrás —como Haas, Williams o Racing Bulls— pierden poco, ya que no tenían grandes departamentos externos de los que tirar; para ellos, la norma funciona como una nivelación del terreno. En cambio, los fabricantes integrados pierden mucho más: Mercedes deja de poder mover conocimiento entre sus distintas divisiones, Ferrari pierde el flujo natural entre su Gestione Sportiva y el resto de Maranello, y Audi deberá separar con precisión sus áreas.

En el caso de Alpine, la marca francesa ya había tomado la delantera al desprenderse del WEC, pero la nueva reglamentación la obligará a revisar cómo organiza sus recursos humanos y tecnológicos de cara a 2027. Para Colapinto, el desafío será mantenerse al margen de una reorganización interna que podría afectar la estructura técnica de su equipo en su segunda temporada completa en la Fórmula 1.

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