Un informe oficial detalla el crecimiento presupuestario de la Policía de Entre Ríos entre 2023 y 2026. Destacan la compra de tecnología, el aumento en videovigilancia tercerizada y la fuerte suba en secuestros de drogas.
La Policía de la Provincia de Entre Ríos experimentó una profunda transformación presupuestaria y logística durante los últimos tres años. De acuerdo con la información oficial desprendida de la Dirección Administrativa 956, el crédito calculado para la fuerza de seguridad mostró un crecimiento exponencial, pasando de $10.405 millones en 2023 a superar los $82.710 millones proyectados para el año en curso. Este salto cuantitativo no solo refleja el impacto del contexto inflacionario, sino también una decisión política de reorientar el gasto público hacia la incorporación de tecnología, armamento y la tercerización de servicios clave, como los sistemas de monitoreo y videovigilancia.
Inversión histórica en equipamiento táctico
El desglose de los gastos por inciso revela que, si bien los desembolsos en personal (Inciso 1) y bienes de consumo (Inciso 2) se multiplicaron por más de seis veces en el período analizado, el rubro que más creció fue el de Servicios No Personales (Inciso 3). Este ítem, que abarca los millonarios contratos con terceros para mantenimiento y tecnología, se multiplicó por 13: de ser el inciso más pequeño en 2023 ($2.637 millones) pasó a ser el más grande en 2026, acaparando $34.160 millones.
Este rediseño presupuestario se tradujo en una fuerte inversión en tecnología de punta para los grupos especiales. Entre 2023 y 2026, la fuerza provincial incorporó, mediante licitaciones públicas y compras directas, sofisticados drones VANT DJI Matrice 300 RTK ($79,7 millones), escudos y cascos con protección balística, y un avanzado sistema UFED para el desbloqueo forense de teléfonos celulares valuado en más de $166 millones. Además, se sumaron armas no letales Byrna y subfusiles semiautomáticos.
La adquisición más voluminosa en términos operativos fue la compra de 1.300 chalecos antibalas —incluyendo 260 diseñados con anatomía femenina— y una masiva renovación de la flota de patrullaje. Durante el período ingresaron a la fuerza más de 100 vehículos, incluyendo camionetas Nissan Frontier, Chevrolet S-10, Ford Ranger 4×4 y decenas de motovehículos para el patrullaje urbano, una inversión que las autoridades calificaron como un hecho «que hacía muchos años no sucedía».
Fuerte aumento en incautaciones por narcotráfico
El balance operativo refleja también un drástico cambio de escala en la lucha contra el narcotráfico y el narcomenudeo. Bajo la competencia de la Justicia Federal (Ley 23.737), los secuestros de cocaína experimentaron un pico alarmante en 2025, saltando de apenas 48 kilos en 2023 a la astronómica cifra de 371.032 kilos incautados en 2025. La marihuana incautada bajo el mismo fuero pasó de 7,5 toneladas a más de 104 toneladas.
En la órbita de la Justicia provincial por narcomenudeo (Ley 10.566), si bien la cantidad de causas se mantuvo estable, el volumen de droga secuestrada creció exponencialmente, triplicando la cantidad de marihuana secuestrada entre 2023 y 2024. Pese al éxito en las incautaciones de estupefacientes, resulta llamativo que el dinero decomisado en operativos de narcotráfico durante estos tres años apenas superó los $454.000, una cifra ínfima frente a la magnitud del negocio ilícito.
En cuanto a la conducta interna, la Jefatura, que hoy cuenta con una dotación total de 10.477 efectivos, mantuvo un promedio estricto de sanciones graves. Aunque disminuyeron los arrestos transitorios, las cesantías de personal por inconductas y delitos se mantuvieron firmes, promediando una veintena de expulsiones anuales de la fuerza policial.






