Proyecciones privadas y fuentes oficiales coinciden en que el índice subió durante el primer semestre del año, sumando 1,7 millones de nuevos pobres. La cifra total alcanzaría a 15,1 millones de personas a nivel nacional.
El escenario socioeconómico nacional presenta un nuevo y complejo desafío para la administración de Javier Milei. Tanto fuentes oficiales del Gobierno como diversas proyecciones de consultoras privadas coinciden en que la pobreza experimentó un nuevo incremento durante los primeros seis meses del año en curso. De confirmarse esta tendencia, representaría el primer traspié estadístico de la gestión en materia social desde el inicio del plan de estabilización económica y la progresiva baja de la inflación.
Según estimaciones de la consultora especializada ExQuanti, este repunte habría sumado 1,7 millones de nuevos pobres en el territorio nacional durante el primer semestre. Peor aún, si la medición se retrotrae hasta los últimos tres meses del año pasado —momento en que comenzó el cambio de tendencia ascendente—, la cantidad de personas que cayeron por debajo de la línea de pobreza asciende a 2,9 millones. Con estas cifras proyectadas, la cantidad total de habitantes en situación de pobreza alcanzaría a los 15,1 millones de personas.
La admisión oficial y las proyecciones
Frente a este escenario, fuentes del Ejecutivo nacional admitieron el avance del flagelo ante el diario LA NACION. Desde el Gobierno proyectan que el índice del primer semestre del año se ubicará entre el 30% y el 31%, lo que representaría un alza de entre dos y tres puntos porcentuales. No obstante, las autoridades se mostraron confiadas y explicaron que, según su lectura macroeconómica, se trata de una suba de carácter estrictamente «temporal», derivada del rezago inflacionario y el necesario ajuste de precios relativos heredados.
El mercado laboral y los ingresos juegan un rol central en esta ecuación. Si bien nacieron 500.000 puestos informales y cuentapropistas desde 2023, los datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) marcan que ya se acumulan 13 meses consecutivos de retracción del empleo privado asalariado registrado. A esto se suma que, en el mes de agosto, las canastas que demarcan la línea de pobreza se movieron por encima de la inflación general, complicando la recuperación del poder adquisitivo de los sectores más vulnerables.
La mirada de los especialistas
El cambio de tendencia es ratificado por diversas usinas de pensamiento y universidades. El econometrista de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), Martín González Rozada, había estimado con la Canasta Básica Total (CBT) de junio que la tasa se ubicaría en torno al 31,6%. Por su parte, Leopoldo Tornarolli, investigador del Cedlas, también estimó una suba: “Es una tendencia que viene ya desde el cuarto trimestre del año pasado y continuó con una suba en el primer trimestre”.
Desde el análisis histórico reciente, ExQuanti advirtió que la cifra actual (15,1 millones) iguala los preocupantes niveles registrados durante la última etapa de Martín Guzmán como ministro de Economía de Alberto Fernández. Además, la consultora prendió una luz de alerta sobre la macroeconomía real: “El freno en la recuperación de los ingresos reales de los ocupados parece reflejarse rápidamente en la evolución de los indicadores de pobreza”.
Para conocer el diagnóstico oficial definitivo, habrá que esperar al próximo martes 24 de septiembre, fecha fijada en el calendario del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) para la publicación de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), que revelará el porcentaje exacto de pobreza e indigencia correspondiente al primer semestre de 2026.






